El día ha llegado. Todos los que me conozcáis desde un cierto tiempo sabíais que este momento se acercaba pero ninguno sabríais decir cuándo ni cómo. Esta es la saga que me vio crecer, la saga que me hizo comprarme (más bien farmear notas hasta que me regalasen) tres consolas, gritar cuando me regalaban una figura o basar mi personalidad durante 15 años en todo esto. Si, damas y caballeros, vamos a hablar de Albion Online.
Nah, es coña, dentro Ratchet & Clank Size Matters (O el Tamaño Importa) para PSP.
El único tamaño que importa es el del agujero que le dejes al rico en el pecho.
Ratcheto y Clanku están de vacaciones en Torremolinos, digo en Pokitaru porque después de salvar cuatro veces y media (vean Going Mobile aquí) varias galaxias, como poco se lo merecen. La cosa es que tan pronto como 15 segundos después de la introducción, aparece una niña del colegio pidiendo fotos a nuestros héroes, y acto seguido que si la llevan un poquito de aventura para un trabajo de clase.
Un segundo, a ver que yo me entere, tenemos aquí varias cosas. ¿Y los padres de la niña? Si viene con el colegio, ¿y el resto de estudiantes o profesores?
¿Cómo ha llegado hasta ahí sola? ¿Está bien?


Nuestros héroes no se lo piensan mucho, y deciden ayudarla acompañándola por el resort mientras ella les hace hacer gala de sus habilidades básicas, como que ahora han perdido la capacidad de mirar alrededor con el joystick derecho porque ahora estamos en una PSP y aquí no tenemos de eso.
La cosa es que justo conforme terminamos de dar la vuelta, aparece escondido escuchando a escondidas (valga la redundancia) Qwark, quién anda en búsqueda de más aventuras y al que también le ha dado una crisis existencial por no conocer a sus padres. En todo el caos estúpido, una nave se acerca al suelo y unos cuantos mercenarios robots bajan del suelo y agarran a Luna (la niña) y se piran. Que nos roben a una niña delante no es que quede muy bien en el currículum de héroe, así que perseguimos a la nave derrotando mercenarios hasta que justo justo se nos escapan por los pelos.
Por suerte, Luna suelta un artefacto tecnomita (el equivalente para Ratchet de los reptilianos) que le da la idea a Clank de buscar más información sobre el artefacto en Ryllus, así que ellos dos más Qwark ponen rumbo al planeta que es un poco América maya, pero en morado.
Indiana Jones y el furrerío espacial.
Dejamos a Qwark buscando con NordVPN quienes son sus padres por un test de ADN mientras nos metemos en la jungla. La verdad es que fuera del templo gigante, no es que hay mucho más de interés, así que vamos directos para allá. Bichos raros en taparrabos, plantas mutantes y perros que tiran púas como los puercoespines, nada fuera de lo común a estas alturas. Un científico loco nos da una regadera nuclear que podría solventar el problema de la escasez de agua mundial y que coincidentemente se usa únicamente para coger plantas inteligentes y mandarlas a un poso de tierra.


La jungla es peligrosa y está llena de enemigos y trampas, pero muy lentamente y de manera pasiva vamos saltando todo lo que nos puede hacer daño hasta que por fin, tras plantar un vivero entero y matar a toda la fauna y flora local, vemos algo en el horizonte.
El camino es algo pedregoso, pero llegamos al templo que está cerrado. Cuando Ratchet ve esto se le enciende la bombilla y dice «Bueno pá, se nos robaron una niña que remedio vamos que aun llegamos al masaje» pero Clank encuentra una puerta muy chiquita y entra en el templo. Dentro nos encontramos con un nivel de Indiana Jones y la Calavera de Cristal, donde usando gadgebots y poco más logramos abrir la puerta del templo desde dentro. No voy a hablar mucho más de la sección, fue un coñazo aburrido no os voy a mentir.


La cosa está en que dentro del templo se hallaba otro artefacto aún más grande que cuando lo juntamos con el chiquito nos muestra un mapa estelar con un planeta marcado, Kalidon.
«Nada, tocará ir allí, que remedio.» Seguro pensó nuestro furro preferido.
¿Una fábrica en el espacio? Si claro, qué será lo siguiente, ¿alienígenas votando?
Llegamos al planeta justo al ladito de una fábrica. Qwark se baja corriendo y se dirige a ella pensando que allí estará su familia. Pobre iluso, es un personaje de videojuegos, ¡no tiene!


Justo en una bifurcación vemos un camino que lleva a un tío salido de la plaza de donde se juntaban todos los emos y skaters en 2007-2012 que nos invita a correr contra el en hoverboard, como snowboard pero volando. Una vez Ratchet barre el suelo con el peor de lo que le han estado haciendo a Alonso últimamente, nos da un rayo «encogedor» (entenderéis las comillas más tarde). Lo usamos justo en la entrada de lo que parece una fábrica de estos robots malosos, nos hacemos chiquitos y nos metemos por la cerradura, la cual por algún motivo no se encuentra en otros planetas de la galaxia, y tiene railes dentro.
Aún quiero saber con qué tipo de llave abres una cerradura así y como alguien diga Kingdom Hearts le meto la llave por el siempreoscuro.


La cosa es que es todos contra nosotros ahí dentro, robots de seguridad, los mercenarios, bombas inteligentes y justo al final un… coso… o bestia gigante que nos trata un poco como si nosotros fuéramos Mario y el Donkey Kong, pero el primero, el del arcade.
Lo derrotamos, junto al poder de la amistad y esta pistola que encontré en el suelo, y por fin encontramos a Luna pero…
Oh no.
Sorpresa.
Es mala, malosa. Nos ha estado siguiendo para recabar datos de nosotros.
Eso a Ratchet no le hizo gracia. Pero tampoco le importó mucho porque ahora los mercenarios se lo llevaron a el, y a Clank lo tiraron al desguace.
Nada, cojonudo. Vamos con Clank.
¿Os habéis vacunado contra el tétanos?
Es una pregunta trampa porque somos un robot ahora, pero al ministros de sanidad de USA no le ha gustado ese comentario de vacunarse. Estamos en Metalis, y aquí es como la Isla de los Perros, pero con robots. El último en pie gana, lo que viene siendo sobrevivir más que nada. Aquí nos encontramos con la posibilidad de hacer tres tipos de desafíos:


- Combates de todos contra todos donde Clank se monta en naves de diferentes especificaciones y combate por sobrevivir.
- Literalmente balonmano, pero con bombas.
- Los lemmings, pero ahora son robotitos adorables.
Una vez nos hayamos aburrido de esto, Skrunk, ese personaje que todos reconocemos de Ratchet y Clank 3, nos enseña un vídeo donde podemos ver que están experimentando en Ratchet como buena cobaya peluda que es. Pero claro, sin una nave, ¿cómo vamos a llegar hasta las coordenadas? No temas, oh pobre jugador, pues hay una plataforma justo ahí que convierte a Clank en un robot gigante que le permite volar entre planetas y posiblemente enfrentarse a un tercer impacto. Qué conveniente.
En modo shoot em up de naves espaciales, derrotamos a un acorazado tecnomita y conseguimos escabullirnos dentro del centro de investigación donde lo tienen retenido.


Tengo una pregunta aquí, aguantad conmigo un poquito mientras divago:
Los tecnomitas son enanos, literalmente. Viven como a nivel de tamaño de insecto.
Clank gigante es tan grande como un edificio de 10 plantas.
¿Cómo cojones se han hecho de ese tamaño, y por qué? Acojonante. Vamos al centro de salud anda.
Tiene usted cita telefónica dentro de 15 días.
Nos encontramos en un mal episodio de House, en aquel del accidente del bus, donde Ratchet está hasta las putísimas trancas mientras experimentan en el. Vagamos por alucinación tras alucinación, combatiendo enemigos etéreos y saltando encima de lo que nuestra mente crea.


Hay Qwarks gigantes, amigos flotando en el cielo, saltamos sobre sombrillas y caminamos sobre guitones gigantes, todo un verdadero LSDazo del copón. Niños, no hagáis bromas, o acabaré viviendo con vuestra madre, en un castillo.
Dicen las malas lenguas que a veces lo traigo gordo, y a veces lo traigo fino.
Hasta en un momento llegamos a enfrentarnos sin armas a Clank, pero es todo cosa de nuestra cabeza pues el verdadero consigue despertarnos.
Aun un poco grogui, Ratchet comienza a recordar lo que le han hecho, cosa que, como bien me gusta decir:
A Ratchet eso no le hizo gracia.


Recuperando sus armas poco a poco y diezmando a toda cosa que se mueva dentro de la estación, conseguimos llegar a donde guardaban todas las pruebas del experimento. Resulta que estaban cogiendo muestras de Ratchet y estudiando sus movimientos, ¿pero para qué?
A Ratchet eso no le hizo gracia. Menos aún que antes. Así que tira un frasco con la tan buena puntería de acertar justo a algo que inicia la autodestrucción. Sobra decir que conseguimos escapar justo a tiempo y después de bajar un 10% la población de robots del sistema. Por alguna cosa del destino, aterrizamos en lo que queda del complejo tras la explosión. Ahí se encuentra la mesa donde podemos drogar a nuestro protagonista cuanto queramos para volver a entrar en el sueño, o bien otra serie de carreras del emo aquel tramposo porreta posiblemente amigo de neo nazis cocainómanos que si ganamos nos otorga el imán gigante del Coyote marca ACME, cojonudo.
Antes de explotar la estación conseguimos las coordenadas del planeta Challax, así que habrá que visitarlo a ver si hay un Mercadona o algo, que después del colocón le habrá dado un hambre terrible al muchacho.
Arthur y los Minimoys, 2006.
No, no espera. Cojones es verdad, esta película salió antes del juego. Será verdad y todo, en fin.
Después de un par de paradas largas a mear toda esa anestesia, por fin llegamos al planeta y no hay absolutamente nada. Solo lo que parece un Hot Wheels y otra plataforma de Clank gigante (nos da una pieza de armadura, ya hablaremos de eso luego). La cosa es que nuestro protagonista casi pisa el único método de transporte que tienen, pero nuestro robotito lo para a tiempo. Una miniaturización más tarde, estamos en la capital del imperio tecnomita.


Resulta que estos seres son tan grandes como insectos, según podemos ver. Y claro, ahí nace mi duda: ¿La peña está ciega o qué?
Divagad aquí un poco conmigo, ¿queréis? Se supone que son una leyenda, que nadie los ha visto. Yo digo, vale, es plausible porque son muy chiquitos y se esconden un poco y tal pero. ¿Me vas a decir que con la tecnología que hay en el universo no hay prueba 100% de ello? No me lo creo, no. Esto es una campaña de desinformación del presidente Qwark, de eso si que estoy seguro. PRESIDENTE ROBOPERRO.


Haciendo uso de nuestro nuevo artilugio, y nuestro carisma magnético más unos cuantos saltos, enemigos, una nave de ataque y otras vainas locas, llegamos y descubrimos la verdad. Dentro de un hangar se encuentra Luna, que en realidad es un robot tripulado por los tecnomitas. Además de gigante, pero bueno es normal porque somos chiquitos. Con la info obtenida, decidimos seguir a Luna hasta la Luna de Dayni, nuestro penúltimo destino.
Robo lobo con piel de robo cordero.


¿Sueñan los lombax con ovejas robóticas? La respuesta no la sabremos quizás nunca, pero si sabemos nuestro objetivo, llegar a Luna. Sin embargo, si miramos alrededor un poco veremos una plataforma que nos llevará a más desafíos de Clank. Ya sabéis, esos super ultra divertidos de Metallis. Por el momento ignoremos esto.
Nos encontramos en una macrogranja, y por culpa de Trolso no puedo decir «macro» como una persona normal. Hay ovejas que cuando cae la noche se convierten en terribles lobos, robots lanzacohetes más duros que un muro, y por algún motivo, plantas que dirigimos a terrenos donde se transforman en flores sobre las que podemos saltar e impulsarnos. Flower power supongo.
No tardamos mucho en alcanzar a Luna, pero nos sorprende montada en un vehículo, y comienza la pelea. Primero nos ametralla desde el cielo, como en Con la muerte en los talones, luego baja a nuestro nivel pero se transforma en un arado para intentar labrarnos junto a la cosecha. Por último, caemos en una plataforma donde comienza la batalla.


Después de un boss con más vida de la cuenta y una plataforma de combate muy chiquita, derrotamos a Luna, pero no sin que ella antes joda a Clank cuando este intenta averiguar más información sobre lo que ha pasado, todo porque se creía invencible contra las medidas de seguridad, cosa que no era. Ratchet es mecánico de naves, pero le tocará serlo de robots ahora.


«Ratchet se encontraba en lo más profundo de Clank, era increíble de ver.»
Enhorabuena, hemos llegado a la broma más directa de esta entrada. Se ve que nos dejamos el portátil con Kali Linux en la nave, así que nos toca esto a nosotros. Cuando nos introducimos suave pero de manera segura dentro de Clank, vemos rápidamente el problema, está invadido de tecnomitas. Realmente la cosa es sencilla, plan de fumigación. También te digo, un bañito rápido en ácido hubiera sido válido también.


Por suerte para nosotros, por algún motivo que desconocemos, podemos navegar por el interior de Clank como si fuera un nivel más, llámalo meta. Allí dentro nos encontramos con que los enemigos han plagado y destruido partes de su pobre, pobre corazón, así que usando nuestro confiable imán tamaño «los cojones» reparamos las piezas sueltas, y este comienza la auto-reparación.
Ahora claro, hay un problema, y es que nosotros seguimos dentro. El propio sistema de seguridad personificado en un abuelete con una porra nos avisa que o nos vamos cagando leches o probablemente no habrá más juegos en la trama, y a eso que nos ponemos. Como el firewall se ha reactivado, ahora también nos atacan sus propias defensas, quienes nos consideran una amenaza. Todo esto pasa por instalarse el McAfee.


Un poquito de enemigos por allí, plataformeo con el imán por allá y por fin conseguimos salir de Clank en el último segundo. Nuestro amigo se reinicia y parece que está bien, y con la tremenda suerte de recordar lo que obtuvo de la base de datos de Luna. Nos vamos a Quadrona, bastión final de los tecnomitas.
¿Las guerras clon? No, no me suenan, ¿por?
Llegamos y nos miniaturizamos, les daremos una paliza equivalente a su tamaño. Una vez dentro, nos damos cuenta de qué ha estado pasando: Le han sacado la corrida espacial a nuestro furro galáctico entre otras cosas, ¡y lo han clonado! Un ejercito de Ratchets podría ser devastador para la galaxia, y muy mala reputación también para el portfolio, así que no queda otra: Clonocidio.
Estamos en unas instalaciones de clonación y entrenamiento, así que esto está lleno de armas, enemigos con nuestras jeta, trampas y un poco el castillo de Takeshi. Según vamos avanzando y ejecutando la orden 99 que es la orden 66 pero al revés en todos los aspectos, llegamos a una arena donde el maloso malvavisco, Otto el emperador tecnomita, intenta eliminarnos con copias modificadas de Ratchet. Los hay normales, como ya hemos visto. Luego tenemos los fuertes, duros como un muro. Y por último, los rápidos. Un poco una copia del alienígena ese de Ben 10. Tras dos duros minutos gastando munición como unos borrachos. Se presenta ante nosotros la lucha final. Ah si, también ha aparecido Qwark de estrangis.


A Otto se le inflan los cojones de lo absurdamente difíciles de matar que somos, así que nos roba el rayo encogedor y se desencoge un poquito para parecer gigante y aplastarnos. La cosa es que conseguimos ponernos a salvo, pero conseguimos huir a campo abierto. Ahí el se hace aun más grande, pero gracias a una convenientemente posicionada plataforma de Clank gigante, pasamos a puñetazo limpio.


Cuando le explicamos dos cositas al tontopolla este, se le bajan dos tonitos y se mete en otra arena ya listos para el combate final. Recargamos munición y entramos a la velada del año, Ratchet y Clank contra el emperador Otto. Dicen las malas lenguas que este año ha sido el streamer que más ha ligado con menores y defraudado a hacienda, y el gobierno ha enviado a Ratchet para ponerle fin. Tenemos delante nuestra una batalla de comer munición como unos posesos porque tiene un escudo que vamos desactivando por daño.


Llegados a la segunda fase, su escudo se desactiva y se vuelve más agresivo, pero nada que un par de llavazos de 10kg de puro acero no arreglen. Por fin, el mal ha sido derrotado. Sin embargo, aún tiene un plan B.
Manda a Qwark a ponerse en una máquina de cambio de cerebro donde el pondrá su increíble intelecto en el fabuloso y esculpido por los dioses cuerpo de su «hijo». Por suerte, Skrunch el mono quita a Qwark justo antes, y al final la mente de Otto acaba en un simio, mientras que su cuerpo comienza a devorar plátanos como forma de vida.


El día está salvado, una investigación en condiciones ha encontrado a los reales padres de Qwark, y nos vamos a Pokitaru que aun llegamos al masaje.
Fin.
El tamaño es mid.
Tio, que… que mal. Esto lo expliqué en Patreon hará unos días, y me pasa lo siguiente:
Se me da mal hablar mal de juegos, o cosas en general. No porque creo que me falte le léxico, sino que necesito estar en un sitio de mi mente que me abra las puertas a la increíble cantidad de bilis que mi cuerpo puede contener. Mientras os relato las cosas del juego así que se me vayan viniendo, voy a tratar de acceder a ese lado oscuro y que me posea para esta reseña.
La historia del juego es una bazofia como pocas. No he consumido nada más aburrido en mucho tiempo, y mira que siempre estoy muy del lado de los Rachetos porque son el primer juego que conscientemente recuerdo jugar. ¿Profundidad? La misma que la orilla kilométrica de cualquier playa del océano Atlántico. Es estúpida, es rara, a nuestro protagonista literalmente le drogan. Yo se que hasta la PS3 los juegos no empezaron a ser más serios pero leñe, hasta el primer juego es más coherente que esto.
Y no ya solo eso, sino que Ratchet parece haber vuelto a ser un criajo sin ninguna clase de crecimiento de personaje, y bueno, Clank es Clank. Todo en este juego grita «Nos hemos leído los juegos anteriores en la wikipedia» y francamente cuantas más veces lo juego (esta debe de ser la quinta vez) de más mala leche me pone. Y mira que trato de entenderlo porque pienso «Es una PSP, no podían hacer algo mejor» pero tío, miro el Crisis Core y de una patada voladora mando el UMD del juego al techo incrustado.
Respiremos un poco, aun me quedan más cosas de las que hablar. Hablemos del equipamiento o algo, ¿vale?
Armas tengo, duras no vendo.
A ver, aquí tenemos un poco de todo. Tenemos la pistola de fuego rápido, la bomba que deja área de daño, el rayo convertidor, la escopeta, un lanzallamas, el lanzacohetes, el cañón de succión, el francotirador, un laser que no hace un cagarro, un TAUN, los agentes de la muerte, una torreta y un escudo. Juraría, repito, juraría que no me dejo nada. Así como tal que tengamos que sea nuevo tenemos la bomba que deja creep en el suelo, y el laser este que no hace nada. ¿Veis a qué me refiero?


Nada aquí es nuevo. Y cuando lo es, es falto de narices. ¿Para qué narices quiero un laser que tengo que apuntar en un juego donde entrar en primera persona es un suicidio? Y claro, luego llega el modo desafío y tienes que tirar con las armas de mierda hasta que las mejoras al máximo para darte cuenta que el daño que has hecho máximo durante la partida original es el mismo que le haces a los enemigos en el modo desafío tras gastarte como 10 millones de guitones. Además, el gunplay de Ratchet es divertido porque los enemigos reaccionan al daño y se nota cuando un arma golpea de verdad.
¿Aquí? Me cago en sus muelas, ¡aquí nadie hace nada! Se quedan pasmarotes aunque les tires un puñetero edificio. Y eso me lleva a la segunda parte porque si, en este juego hay armaduras que te van dando más defensa e incluso habilidades especiales según juntes un set completo o las mezcles entre ellas.
¿Los diseños?
Basura.
¿Las mejoras de armadura?
Prácticamente nulas
¿Las habilidades?
Por norma general una puta mierda pero es verdad que hay alguna que funciona medianamente bien. Por el hecho de seguir la vibra actual, MAL.


El hecho de poner armaduras para que incluso con vida máxima te manden a paseo de dos guantazos me parece una dificultad artificial de narices, pero quién soy yo para decirlo.
Factor-forma
Es 2006, y por lo tanto la PSP está en auge. Es la consola portátil más potente hasta la fecha, y es… un coñazo de jugar en ella. Claro que es potente para la época, pero comparada con una consola deja mucho que desear. ¿Por qué digo esto? Ratchet y Clank: El Tamaño Importa si que tiene otra versión, que es la de PS2. En ella tenemos:
- Mejores controles
- Mejores gráficos
Ya está, no alarguemos más la lista, no hay más. Divides al equipo, pones a una parte con el juego de PSP, y a la otra con el de PS2 porque aquí se nota desde lejos el orden de los factores. ¿Resultado? Una versión de PS2 que da pena, que funciona mal, que solo se ve y juega mejor porque la consola tiene más botones y más potencia. Glitches, faltan escenas, la cámara está tan cerca que es incómoda y el interescalado de la PS2 ya tal. De haberse centrado el equipo en hacer una única versión, quizás no tendría que abrir la Door To Darkness pero aquí estamos.


Yo se que hago chorrocientas referencias a Kingdom Hearts, ya jugaremos uno ya.
Total, que la cosa está en las dos pastillas de Morfeo, la roja para jugar con un mando más ergonómico a un peor juego, o la azul para jugar en una consola nada ergonómica y no con mucha batería a un juego algo mejor.
¿Los planetas? Más bien planetoides.
Algo muy bonito de las entregas anteriores que se empezó a perder con el 3 termina por acabar roto aquí. Antaño, los planetas tenían NPCs, tenían varias rutas con diferentes misiones, eran planetas más grandes, pero aquí… Todo está reducido al mínimo posible. Planetas que son un pasillo, cortos, cuyos únicos secretos son los guitones de titanio, y no es que estén muy escondidos precisamente. La experiencia de juego ha pasado a ser «tira para delante y mata lo que encuentres» en vez de explorar un poco más, o ya el propio hecho de tener espacios algo más amplios. Que si, a ver.


Se que los otros juegos siguen teniendo una composición así, pero lo de este es infumable. No solo no es interesante lo que estás viendo con los planetas, sino que tampoco te invita nada a explorar, es solo ponerte visión de túnel y hasta que se acaba el nivel. Y eso me entristece, la verdad. También está eso de que estás solo en la galaxia salvo por el puto drogas de las carreras de tablas, las cuales voy a aprovechar aquí para criticar.
¿Las carreras de tablas? Una puta mierda.
Siendo un poco más precisos, una putísima mierda.
Y siendo si cabe aún un poco más precisos, son carreras de 3 minutos por carrera de media, 5 por planeta con un total de 10 carreras con mapas aburridos de narices cuya dificultad crece por más obstáculos que mete, que tienes que hacer todas para desbloquear una pieza de armadura, y con control malísimo y un rubberbanding abismal por parte del resto de participantes. Honestamente creo que prefiero tragarme un anuncio de app de 45 segundos de estos que te saltan en las aplicaciones gratis que volver a hacer una carrera de esas.
Las compuertas de la presa han sido liberadas.
Mira me da igual el SEO, el como escriba esto, porque el que yo tenga que comerme un apagón nacional y encontrar para jugar esto mientras paso el rato para que acabe escribiendo cerca de 5000 palabras de lo mucho que me ha aburrido es demencial. Y mira que es algo que acepté en cuanto me propuse hacer todo este blog y todo. Una vocecilla dentro de mi decía:
«Vas a encontrarte con juegos mid de narices, otros que ni fu ni fa, y otros que directamente odies, pero tendrás que darles a todos un trato por igual.»
Y claro, ¿qué trato le puedo dar a un juego que siento que me ha robado horas de mi vida? Os lo diré.


Esto no es bloqueo del escritor, pero una entrada que mide la mitad que la última que he hecho debería de salir más rápido, pero he alargado esto dos semanas porque me ha dado tal patada el juego que me ha puesto hasta de mala leche para escribir y eso es lo que voy a hablar. Me ha traicionado mi buena memoria, mi memoria de chavalín jugando a esto por última vez hará 12 años que pensaba «Sí, que guay, un Ratchet de PSP» y que no tenía ni una pizca de pensamiento crítico para lo que no fuera un robot que se veía guay.
Es todo pero todo tan mediocre en este juego que le voy a sacar punta a la propia palabra. No es divertido, os lo juro, no es un juego divertido. Su ciclo de juego es pasarte la historia tirando para delante, y cuando terminas, pasártelo otra y otra y otra y otra y otra vez hasta que tienes dinero suficiente para todas las armas mejoradas y luego otras cinco veces más para el TAUN.
Y eso que me he dejado la mejor parte para el final, porque me acabo de acordar de que no he hablado de lo peor sobre este juego, que es nada más y nada menos que Clank.
Todo y digo todo lo que rodea a Clank en este juego es infame, es basura, es un atentado contra la libertad humana y una sudada de cojones legendaria. El nivel que tiene en Ryllus es decepcionante y hasta me produce ansiedad de como podrían haber hecho algo mucho mejor y se quedó en Clank corriendo a 0.5 km/h con un par de gadgebots, tirándolos como un balón de rugby y de vez en cuando pulsando algún botón. El puñetero puzle que es la única gracia de los niveles de este robotito era saber cuando esconderse de una bola que caía por una colina.
Eso es todo.


Y si se bugeaba el gadgebot, cosa que era asegurada, y se moría, tenías que subir de nuevo por un ascensor, bajar de nuevo con el haciendo todas las paradas y así hasta que estuvieran todos abajo. ¿A quién cojones se le ha ocurrido esta tortura de pito y bolas? Pero es que la cosa no acaba aquí, porque acto seguido tenemos el puto Metallis. El puto Metallis. Y lo que ello conlleva, los desafíos.
Mira contra los lemmings no tengo nada en contra, molan los nivelitos, son ligeros, son divertidos e interesantes.
¿El resto?
El resto me dan ganas de llorar. Unas arenas de mierda, con enemigos con IAs basura, con más vida que yo que sé y que por desafío serán 5 minutos fácil, pero eso como 7 veces, en total unas 14. Toma, lucha contra robots, luego contra uno gigante, luego contra el gigante pero con más robots, y todo esto mientras que si congelado, que si daño por los lados, que si pillan vida y munición y se alarga y se alarga y se alarga y pillas mucho daño pero tu haces super poco y eso no es todo, porque luego en Dayni tienes lo mismo pero mejorado para mal, porque se añade otro tipo de vehículo al que acostumbrarte y los desafíos acaban siendo lo mismo otra puñetera vez. Y encima se controla como el puto culo, por si faltara todavía.
Si no vas a meter variedad para qué cojones crees que te vas a poner a duplicar los desafíos, no lo se.
Pero es que la broma no acaba ahí, no. La broma sigue cuando te das cuenta del tercer tipo de desafíos, redoble de tambor para:
HAHAHAAAAAA, RONALDINHO SOCCER
El tren no tiene frenos, vamos sin rumbo y sin frenos. No contentos con la absoluta bazofia presentada para los desafíos de lucha, vienen los de balonmano. Me cago en la cona y en la madre que parió al que pensó esto. Un puto furbito de robots donde tienes que defenderte de puñetazos, bombas, y no poder apuntar en condiciones, sumado a un control de Clank nefasto, y a tener que enfrentarte hasta a otros tres robots a la vez. Es desastroso, es horrible, es lento de narices y dependes tanto de poder moverte bien que, como el resto de cosas de este juego, hacen que sea de todo menos divertido.


Se acabó, Proxy es la tormenta que se está acercando.
Todo lo que he dicho me suma a llevar el resumen de esto a la quinta, y he liberado los sellos de la mala leche andaluza. Me cago en dios, en Insomniac por su IP, en High Impact por coger esto (y Secret Agent Clank otro mojón legendario), en Sony por desarrollar la PSP con un «joystick» que me hace sentir como un amputado de guerra, en el apagón por hacerme escoge este juego y no literalmente cualquier otra cosa, en el estado, en el ilegítimo estado de Israel, en la explotación de los desarrolladores de videojuegos, en la propia industria del videojuego, en la política española, y en todo que me empujó a revisitar este juego para hablaros de el.
Siento como mi tiempo ha sido robado de mi para absolutamente nada y con este enfado os lo hago saber, siento que no solo no me ha aportado nada sino que me ha hecho perder. Y en ocasiones doy gracias de al menos haber jugado esto en una PSVita que al menos es más cómoda, pero ni con esas. Mi cara de absoluta decepción conforme avanzaba el juego me estaba volviendo loco, el como todo lo que hacía se sentía tedioso hasta el final.
Ni siquiera he completado los puntos de habilidad porque son ridículos, y el farmear dinero para todo es tan mediocre como todo en el juego. Las secciones de Clank gigante en el espacio huelen a detritus desde lejos, son un shooter en railes pero pésimo, y todo por una ridícula pieza de armadura y otra por obligación. Aquí no es que haya cosas realmente opcionales, todo es o lo haces o lo haces.
Este juego me hace sentir mal, porque me cuesta muchísimo y lo habréis notado decir algo bueno del mismo. ¿Qué queréis que os diga, que fue revolucionario? Mis cojones en lata si que son revolucionarios, esto es una pérdida de tiempo. Antes os insto a que pilléis una vita y os juguéis cualquiera de los tres rachetos originales que están disponibles, seréis más felices en general y no sentiréis como se os ha arrebatado energía vital contra vuestra voluntad.
Con esto y un bizcocho, se acabó. No he sido capaz de canalizar toda la rabia que tenía porque tampoco ha sido frustrante o doloroso, solo aburrido de pelotas. Allá cuando yo manejaba a todos los de gunpla del país (spoiler, salió mal porque ahí no hay pollo sin cabeza) hice un post sobre una maqueta en concreto, el Mazinkaiser de Kotobukiya.


Comentario posterior a la escritura: «He releído el post ese y no, creo que ahora tengo aun si cabe más mala leche. Y mira que esa maqueta me apuñalo varias veces. Ahora la tengo expuesta en mi despacho, con pose triunfante por la victoria que tuvo contra mi.»
No se si en algún momento seré capaz de recuperar esa entrada, pero me gustaría para que pudierais echar un vistazo a qué es lo que realmente pasa cuando escribo desde el más profundo odio.
Os dejo que me voy a Madrid, pero a la vuelta comenzaré a jugar Death Stranding Director’s Cut en la Xbox series S, de la cual también se viene entrada jugosa sobre el juego y sobre la que lie para con la consola. Un abrazo, y a rockear siempre.







