No os voy a mentir, cuando empecé este juego dudaba seriamente si iba a conseguir acabarlo. Cuando hacía streaming, me forzaba a terminar los juegos aunque fueran una puta basura. Cuando dejé de hacer directos, aprendí a «dejar ir» y a que si no me molaba la rola, pasar olímpicamente de ella. Pero como veréis en este ensayo de Ninja Gaiden, aquí mi motor fue el cabezonerío, la mala leche, y el completo ego natural un jugador de Dark Souls cuando ser friki se hizo trendy.
Claro, tu escuchas «Ninja Gaiden» y lo más probable es que tengas un muy vago recuerdo de haber escuchado el nombre hace tiempo. Al contrario de Devil May Cry, o God of War pre-PS4, este es un hack and slash que pasó desapercibido. A ver, no tan desapercibido como, yo que sé, Castlevania Lord of the Shadows, pero si un poquito más que Dante’s Inferno. Acabo de nombrar como 7 juegos en un periodo muy corto de tiempo, ya lo siento. Para conocer un poco más de esto, we gotta go back. Vamos pequeño McFly, súbete conmigo al DeLorean de Hacendado que nos vamos a cuando montaron Marina D’Or, más o menos.
Estamos en finales de los 80 y principios de los 90 en la NES. Un juego nuevo acaba de aterrizar, y es Ninja Gaiden. Un scroll lateral a la Mega Man, donde a través de enemigos y 20 niveles, Ryu Hayabusa busca vengar a su padre. Si viajamos un poco más adelante en el tiempo, vemos que fue relativamente rentable, pues Ninja Gaiden II y Ninja Gaiden III no tardaron mucho más en salir. Sin embargo, aquí estamos hablando de Black, un «retoque» del nuevo Ninja Gaiden, exclusivo para Xbox. Un juego potente, en 3D, con animaciones complejas, grandes mapas y una profundidad de combate brutal para la época. Un soplo de aire fresco para la IP en un tiempo en el que la moda era un poco desenterrar a los muertos.
¿Cómo?
¿Qué la moda sigue siendo desenterrar a los muertos?
Bueno pues que dejen quieta a la Thatcher háganme el favor.


Bueno, suficientes preámbulos, vayamos de cabeza a contaros de qué va esta vaina de la villa oculta del dragón. Viendo el caos que tuve intentando explicar las historias de Max Payne y Monkey Island™, voy a intentar acercarme al tema de otra manera, a ver cómo me sale y sin que me ocupe una biblia.
I want to be Ninja.
Un tempo en la montaña oculto nos espera como Ryu Hayabusa, ninja del clan de dragón. Se ve que es una lucha a muerte porque vamos matando a todo quisqui y encima varios contra nosotros. Lo del 1vs1 en este juego no se estila mucho, ya veréis. Al comienzo del juego ya se nos explican varias cosas:
- Tus enemigos hacen mucho daño, pero tu también.
- Hay orbes que sueltan cuando mueren, unos dan vida, otros magia, otros dan lo que nos permitirá comprar equipamiento y mejoras, esencia.
- El juego es laberíntico, con puzzles, backtracking y enemigos que reaparecen de manera un poco aleatoria.
Si seguimos avanzando llegamos a lo más alto del tempo, donde nos espera Murai. Este cabrón construido como alguien del Puño de la estrella del Norte nos reta con unos nunchakos así que respondemos con una katana que corta que flipas. Antes justo de matarlo, se acaba la cosa. Era un entrenamiento, todos felices y contentos, ha sido un buen día de unos 80 ninjas muertos. La cosa es que la paz se acaba pronto, pues entra una chica ninja por la puerta avisando de que la aldea del clan está siendo atacada por el clan de la araña negra.


Toca darse el Piro++ a ver qué narices ha pasado, que no puede uno llegar al viernes sin que se la líen. Por el camino recogemos el Ninpo de las bolas de fuego, nuestra primera magia. Cuando activada, emite bolas de fuego que nos rodean y dañan a quien se acerque. Cuando llegamos a la villa, nos encontramos con la chica que nos avisó herida, que nos cuenta que Doku, el malvado samurái negro, ha atacado la zona por la espada del acero del dragón oscuro que tu padre guardaba como jefe del clan.
Ni de coña va a pasar esto, así que vamos a partirle la madre. Aquí nos encontramos también con varias cosas, como las vidas de los dioses, cuyos fragmentos cuando reunidos 9 nos darán más vida, y la tienda del señor mayor Muramasa. Este nos podrá mejorar las armas, intercambiar objetos por los coleccionables (escarabajos dorados) y vendernos pócimas de vida, magia, munición e incluso técnicas y nuevas habilidades. El Jeff Bezos de su tiempo, porque encima el tío está en todos lados, además de calvo.


Total, que vamos a cruzar hacia el dojo donde está custodiada la espada, pero un samurái rojo montado a caballo nos espera para pedirnos un cigarrillo. Eso a Ryu no le hace gracia, así que procede a cortarle a cachitos. Y es gracioso que diga esto, porque conforme Ryu encuentra a Doku con la espada, y su mejor amiga muerta morida y matada. Y bueno, todo en llamas ya de paso.
Eso a Ryu no le hace gracia.


Sin embargo el que acaba cortado a cachitos esta vez es el, debido al poder del acero del dragón negro y a que su meñique es ahora mismo más fuerte que nosotros. Ryu tiene la katana del acero del dragón negro también, pero es un chavalín y aun está entrenando. Total, que nos han partido la madre, cojonudo.
Esto se repetirá más adelante de manera más meta.
Rumbo a Madrid, digo a Tairon.
Nos han partido la madre, pero hace falta más que eso para detenernos ahora que tenemos una sed de sangre que saciaremos con venganza. Una vez recuperados, y con unos cueros dignos de la sala de abajo de la tienda de antigüedades de Pulp Fiction, nos infiltramos en un dirigible rumbo a Tairon, capital del imperio de Vigoor, donde dicen que Doku se halla. Por lo pronto permanecemos escondidos, pero no es mucho más tarde cuando el ejercito se da cuenta de que hay un sin papeles ahí metido intentando saltarse el control fronterizo y que quiere quedarse con nuestras mujeres y trabajos, así que el dirigible es abordado con soldados de asalto.


Navegamos por el dirigible haciendo una masacre con lo que pillamos con vida hasta llegar arriba, al exterior. Allí, el gordo cabrón de Austin Powers armado con un cañón de riel y como 27 generadores eléctricos nos asalta.
Eso a Ryu no le hace gracia.
Así que soldado muerto, abono para su huerto. Sobre todo ese, que seguro que fue el causante del apagón. Coincidentemente esto hace que el dirigible pierda el control y se estrelle. Se ve que en el universo alternativo este el Hindenburg nunca se estrelló, pero con suerte aprenderán a no usar zepelines la próxima vez. Haciendo gala de nuestras dotes de weeb que consume Naruto, logramos saltar del incendio y aterrizar con acrobacias en Tairon finalmente. Lo que el espectador no sabía es que Ryu había estado glitcheandose como en Oblivion, y por eso tenía acrobacias como en un millón de puntos, lo que le permitía hacer eso.


Sorpresa sorpresa, Tairon es un puñetero puzle en si, cojonudo. Nos comentaron que buscáramos ayuda en el bar de Han, así que tocará navegar hasta ahí. De camino, nos encontramos la tienda de Muramasa, el vejete en persona. Muy amable, buen señor. Pero tenemos que conseguir llegar al barrio donde está el bar de las narices. Tairon es un puzle, un laberinto, hay puertas cerradas, otras que se abren cuando les da la gana, y todo esto con soldados con rifles de asalto, granadas, y unos ninjas negros muy graciosos que son un coñazo, van de 3 en 3, y disparan kunais explosivos, de verdadera coña. Después de bajar un 10% la población del barrio, encontramos el bar, pero necesitamos una entrada, así que volvemos con el vejete que lo mismo tiene una y oye mira tu que suerte, así era.
De vuelta al bar, vemos que nos llega un aviso de la chica herida que encontramos en la villa, que resulta ser informante. En verdad lleva desde el principio del juego dándonos pistas, pero no la había mencionado hasta ahora. Si hacemos un parkour de locos, nos llevamos un arma legendaria, que resulta ser un shuriken gigante que va de rigurosa locura contra enemigos débiles porque se los carga que da gusto. Parece que poco a poco vamos convirtiéndonos en un genocidio andante.


Entramos en el bar para encontrarnos lo que es la imagen normal en un after de Ibiza a las 4 de la mañana, una señora en cueros cargándose dinosaurios demonios mientras la gente huye despavorida. Esa señora resulta ser Rachel, o Reixe, una cazadora de demoni que realmente no nos dice nada de interés, salvo que en todo caso busquemos en el monasterio de Dokhu que hay en la ciudad, y que le quiere partir la madre a Doku también por su hermana. Conforme ella se va, un señor en gabardina y gafas que se llama Mortadelo digo Gamov nos desea suerte en nuestra misión de una manera para nada de «que puto mal rollo». Esta ciudad es un manicomio, ¿verdad?
De procesión hasta la Iglesia de la Virgen de la Cabeza.
Pues nada, a cruzarse media ciudad para llegar al monasterio, literalmente. Hay que bajar un puente y todo mientras, cómo no, se nos echa encima un regimiento. Cuando tras 45 minutos de dar vueltas conseguimos cruzar, nos encontramos con un putadón terrible, la puerta del monasterio está cerrada. ¿Qué? A mi no me mires, estarán de misa o algo. Total, que nos damos una vuelta hasta que en una plaza, de la nada, aparecen los demoni. Resulta que son más fuertes que una cubata de segunda marca de hace 10 años, y prácticamente un mini boss en sí mismos. ¿Pues no va el juego y te pone dos? No contentos con esto, un demoni gigante con tentáculos que se acaba de tragar a Rachel delante nuestra-
No espera. Un demonio gigante. Con tentáculos. Se acaba de comer a la chica. Venga tío lo del fetiche vagamente discreto del creador tiene gracia si no es tan jodidamente obvio.


Bueno que le partimos la madre al bicho también y salvamos a Reiche, aprovechando que nos acaba de abrir una pared de entrada al monasterio, de locos. Aquí prácticamente solo hay demonios, unos muy rápidos que aparecen en grupo, y otros que son la parca de Castlevania básicamente. Dicen las leyendas que bajo el monasterio se haya un pasaje secreto directo al castillo del emperador, donde por pura lógica debería estar la espada a estas alturas. Gracias a dios, debajo del altar se encuentra una escalera que nos baja justo al comienzo de dicho pasaje.
Pero no tan rápido, porque debemos primero recuperar un cáliz que nos abra dicho pasaje. Resulta que entre medias a ese camino, hay un boquete de unos no se, 70 metros, que llega a dicho sitio. Pues bajamos hasta el fondo a por el cáliz solo para despertar… zombis. Genial.


Primero ninjas, luego soldados, entonces demoni y ahora zombis. Otra cosa no, pero Ninja Gaiden tiene variedad de enemigos. Nos marcamos un Indiana Jones y escapamos de todo peligro para poner el cáliz en su sitio, sobre todo de una subida muy pero que muy graciosa donde esqueletos con arco con la puntería de un olímpico nos disparan cuando les da la gana y si nos dan nos empujan de la plataforma y otra vez a subir.
Después de lo que me parecieron los 20 minutos de subida más agonizantes hasta la fecha, un lagartiño gigante esquelético nos ataca pero nos lo bajamos sin problema. La caída que sufre al derrotarlo nos abre el pasaje que desbloqueamos con el cáliz, así que otra vez para abajo que vamos. Aquí, por algún motivo, hay temática egipcia.
No me preguntéis por qué, pero yo la apoyo. Superamos unas pruebas, avanzamos y tras conseguir una llave (ya tenemos como dos que abren diferentes puertas en la ciudad) y avanzar por un túnel, la presión del agua en la rotura de la pared que causó la caída del monstruo consigue romper la piedra, y un canal de agua inunda toda la estancia, expulsándonos a nosotros justo a donde queríamos.
Ahí está el elevador que lleva directo al castillo, pero no está ahí, curioso. Solo nos queda un camino y es volver por el ascensor al monasterio, en el despacho del sacerdote. Por cierto, cada vez que entráis aquí el tío mete algo nuevo en la caja fuerte, así que lootearle es de hecho un deber como ninja. Como no podemos ir por ahí por el momento, salimos del monasterio, pero antes de eso, un demoni mayor nos interrumpe nuestro paseo. Es Alma, la hermana de Reiche, y la demonización la ha sexualizado a niveles insólitos.
Obviamente nos quiere mostrar su cariño por tratar tan bien a su hermana en forma de tirarnos unos pilares como un camión de grande, pero la despachamos sin apenas esfuerzo (ya hablaremos de esto). Una vez salimos, una escena nos muestra a Reiche intentando atacar a Doku, quien había aparecido allí. Este la noquea y se la lleva. No quiero ni imaginarme a donde. Bueno, vamos para afuera.


Pequeño inciso antes de seguir, me cago en los muertos de Alma. Vaya jefe de mierda. Bloquea cuando le da la gana y solo te deja hacerle daño según el juego decide, es totalmente arbitrario, y puede parecer que le vas a dar y en verdad te hace un amarre y te quita un 70% de vida como si nada. Quien diseñó este boss espero que duerma en una cama de pinchos oxidada todas las noches, totalmente desquiciado y encima sin opción a pillar más vida ni nada porque no podías salir del monasterio, francamente horrible.
¿Ninja Gaiden? Más bien Terminator Gaiden, ¿a que sí amigos?
Resulta que has sido tan poco cuidadoso que ahora todo el ejercito de Tairon sabe que estás aquí, así que ya no es la policía militar, ahora es directamente el ejercito. Tienen LAVs, lanzacohetes, armadura y aun más rifles de asalto y torretas. Cojonudo. Bueno, quizás si destruimos la torre de comunicaciones cómicamente grande que vimos cuando entramos en la ciudad se acabará eso, así que a ello nos disponemos.
Por el camino recogemos un arco guaperrimo, nos zafamos de un helicóptero, y hacemos las paradas rutinarias para comprar suministros. En un pispás nos hemos plantado en el almacén previo a la base militar. Allí nos vemos aparecer por el rabillo del ojo unos drones que según se nos acercan, hacen un barrido laser que nos quita un porrón de vida y de paso nos tiran de cualquier plataforma en la que anduviéramos encaramados. Esto de seguro no nos molestará más tarde.


Llegamos a un selector de vías que seguro en la vida real molan un montón y guardamos porque tras esa puerta nos esperan (de uno en uno) dos tanques que debemos derrotar con… con flechas. Con flechas de punta explosiva y… flechas de tungsteno. Si, Ryu debería tener suficiente fuerza aparentemente como para disparar una flecha que debe de pesar…
No espera, hagamos los cálculos:
Una flecha de tungsteno pesa aproximadamente unos 0,73kg. Una APFSDS necesita entre unos 1500-1700m/s (unos normales 5700 km/h) para poder penetrar un tanque moderno. Ryu aquí presente, tendría que poder hacer 19 toneladas de fuerza CON UN ARCO para atravesar la armadura. Mientras esquiva calibre 50 al pecho y cañonazos del tanque. Dos veces seguidas porque son dos tanques.
Nah, lo de este tío es increíble.
Con el computo de bajas equivalente a la guerra de los emús, nuestro Ninja Gaiden™ avanza hasta la torre de telecomunicaciones pero es interceptado por el helicóptero de antes. Sin embargo, esta máquina alada no conoce el truco secreto bajo la manga del clan Hayabusa: Más APFSDS a la puta cara. Una vez derribado el Blackhawk, por fin tenemos tiro libre para con más flechas derribar los platos y en definitiva desactivar la torre. Como no tenemos ganas de volver a pata, activamos el selector de raíles y volvemos a la ciudad en AVE, que son las siglas de «Atropello Veloz En-camino» que es lo que sucede acto seguido porque Ryu iba en contra.


Añadamos unas 300 personas más al computo de bajas, más o menos, a lo que hay que sumarles las que morirían en la explosión de las calderas, el descarrile, la onda expansiva, la destrucción de infraestructuras, pues no se, 400 para no pillarnos los dedos.
Estamos de cara a unas alcantarillas donde nos ha «dejado» el tren, de las cuales salen unos zombis como los del monasterio pero con fueguitos en la cabeza que nos invitan amablemente a cometer sudoku. Eso a Ryu no le hace gracia, así que tras servir tartar de no-viviente, se propone hacer una fumigación de bichos por las cloacas de la ciudad.
A ver, miradme a los ojos y decidme si puede haber un juego sin nivel de alcantarillado, porque la respuesta es que entonces lo mismo no es tan buen videojuego. Son hechos lo que digo, lo siento mucho. Ninja Gaiden no iba a ser diferente por supuesto. La cosa aquí es que resulta que las cloacas están unidas a un antiguo acueducto, que a su vez está unido con el pasaje en el que estuvimos antes, y a su vez bueno con todo, ya me vais pillando.


En el proceso masacramos zombis, unos bichos algo raros, tres gusananos gigantes que por algún motivo que escapo a entender tiran electricidad. No se, ya te digo, un caos de pelotas. La cosa es que abrimos dos acueductos que equilibran una estatua y su balanza, que nos permiten adentrarnos más profundo aún, a una especie de templo subterráneo. Obviamente ahí dentro hay peña, peña tal como un dinosaurio esqueleto gigante que tira láseres.
¿Sabéis? Esto ya empieza a ser algo ridículo.


Camino a Zanarkand.
Mira, por fin nos da el puto aire, que ahí dentro olía a ovo. La cosa es que no estamos exactamente en el palacio, sino en el foso inundado alrededor. Hay unos peces gigantes que a mi no es que me hicieran ni daño, no se si es que pasaban de mi cara de ninja o como, pero oye, no voy a ser yo quien se queje. La cosa es que hay un camino para seguir pero hay que meter una contraseña y está más negro que el sobaco de un grillo ahí bajo el agua y tampoco es que tengamos los pulmones de Tom o Jerry como para pegar un semejante grito o aguantar 25 minutos la respiración.
Por suerte, navegando encontramos a un ninja que portaba unas RayBan polludas que nos permiten ver en la oscuridad, y acto seguido vemos otro ninja que tiene la combinación de la puerta. Con esto y un bizcocho, cruzamos la puerta y nos encontramos con una orilla dentro de la cueva con una tienda y un algo extraño donde caben dos medallones. Antes cogimos el de oro, así que lo dejamos puesto, total. Seguimos investigando y vemos un barco hundido a lo lejos custodiado por los drones del almacén. De hecho llevan todo el nivel por ahí pululando y dando un por saco increíble.


La cosa es que tras conseguir una manivela, conseguimos abrir la bodega del barco y obtenemos una bombona de oxígeno. Normalmente tienen uso limitado pero Ryu es tan ninja y tan gaiden pero sobre todo tan black que le dura de por vida, así que ya no nos ahogaremos bajo el agua. Gracias a esta extensión del servicio de suscripción de respirar, podemos ir a una parte más profunda del foso donde encontraremos el segundo medallón. Volvemos otra vez al coso raro e introducimos el ítem. Este desbloquea una puerta que da paso a una sima en el foso. No tenemos más a donde ir, así que vamos de cabeza.
¡Resulta que ese boquetón en el suelo no lleva a otro sitio sino a donde aquel monstruo bajo el monasterio se cayó! Fíjate tu que cosas, nuestras acciones tienen consecuencias y estas ahora nos brindan un camino, que dirección y diseño más brillantes. Si seguimos el camino podemos volver o bien al monasterio (a volver a robarle al sacerdote) o bien podemos ya por fin subir al elevador que lleva (se supone) al palacio.
La cosa es que nos sube a lo que parece ser el principio de una zona de rituales y templos con un poco de estructura maya, y mira tu por donde ahí va Doku, cargando a la Reixe. La cosa es, que Ryu estaba aquí para vengarse, y no iba a irse sin hacerlo, así que los dos entran en duelo mortal.


El duelo es largo, tedioso, y muy lleno de combos estúpidos, pero Ryu consigue imponerse al fin, y clamar saciada su sed de sangre por los males llevados contra su clan y el robo de la espada. Sin embargo, Doku no tiene la espada, así que debe de tenerla el emperador. Por cierto, no contento con haber muerto el cabrón, va y nos amenaza con que no es tan fácil de matar. Ya bueno pues el que está muerto en el suelo eres tu, no yo. O bueno ya no porque tu cadáver ha ascendido y desaparecido en un haz de luz. Huh.
Bueno, pillamos la espada con la que nos estaba zurrando ya como despropósito, y tras un puzle de parkour un tanto extraño y ajustado bajamos la escalera gigante que nos permite avanzar. Con esto nos plantamos en un camino que nos guía hasta la puerta al palacio del emperador, que sin embargo está cerrada. El otro camino vuelve a Tairon, y es a donde vamos pues nos lo ha recomendado la chica informante. Muramasa tiene algo importante que contarnos.
El ojo del dragón.
¿Pues no va Gila y nos dice que la espada que tenemos está incompleta? Pero que si encontramos una joya morada, podríamos colocarla en el pomo de la katana, despertando su verdadera naturaleza y sobre todo, combos extra. Resulta que sabemos de una, la joya de nuestra amiga ninja de la infancia, fallecida forzosamente por el samurái negro. Por ahora no tenemos nada mejor que hacer, así que volvemos de donde vinimos y vemos que hay un camino extra que podemos navegar. Este nos lleva a las cavernas de hielo y fuego, para nada obra de Jorge R.R. Martínez. Unas cuevas infestadas de demonis varios, bichos, un…
En la guía dice gusano de hielo pero perdona que te diga eso no es un gusano, es una rata topo gigante sin patas.


Luego también tenemos un gusanano de fuego, para ya todos los elementos, y lava, mucha lava, pues en la de fuego estamos a nivel de magma. Necesitamos conseguir el ojo del frio y el ojo del calor que sueltan dichos bosses, y tras hacer como tres idas y venidas seguidas, llegamos al jefe de la zona, un dragón dorado gigante al cual le podemos partir la madre sin seguir las reglas. Este Dragonite mal criado nos suelta una mejora total de vida, y nos permite volver al acueducto mediante una conexión que había donde nos enfrentamos a los dos gusananos eléctricos.
Resulta que durante el camino, hemos ido recogiendo unas losetas que emanaban un cierto poder. Esas losetas entraban justo en una estatua con forma de dos serpientes que, tras unir las tres losetas, abren un portal mágico directo justo a la aldea. Lo que faltaba, portales.


La cosa es que desde ahí, justo antes del puente donde luchamos contra el samurái rojo, podemos acceder al cementerio, donde la joya se encuentra. Una vez colocada en la empuñadura, la katana brilla con su poder total. Ahora haces más daño. No, en serio, no es solo plot device haces más daño de verdad, aunque a estas alturas del juego te lo bajas todo con el mayal vigoriano o la Dabilahro, por lo cual vuelve a tener utilidad. Toda herramienta para un ninja es buena.
Justo arriba en el cementerio se abre otro portal, que nos lleva a un pasillo muy raro alejado con otro portal, y este a su vez nos lleva a donde nos enfrentamos con Doku, a una de esas pirámides. Conforme avanzamos, nos percatamos de que en el zigurat central se encuentra Rachel maniatada por el espíritu maligno en vida de Doku, que ahora es un stand de JoJos.


Viendo que vamos cagando hostias a salvarla, este invoca a Alma, que no murió de alguna manera sobrenatural tras la paliza que le dimos, y la evoluciona a un gran demoni. El gran demoni más bien el gran mierdón porque barremos el suelo con ella de nuevo. Lo bueno es que tras esto, Alma vuelve a ser humana. La cosa es que no podemos dejar que Doku vaya por ahí asustando a toda la gente como el fantasma que es, así que vamos en su persecución.
Tras un puzle un poco bizarro, conseguir otra estatua de deidad (ya llevamos cuatro, las hemos ido recogiendo siempre que las veíamos) y quedarnos a la puerta del laberinto imperial, vemos como el espíritu atraviesa una puerta de la cual no tenemos llave. Coincidentemente, hay justo un portal directo al puñetero infierno, así que ahí vamos. El muy subnormal del rey de los demoni nos reta con un simple juego de matar zombis ya muertos que ganamos sin problemas, lo cual nos otorga la llave que necesitábamos.


Ahora nos encontramos en lo profundo del laberinto, y como no tenía mapa, pues tiré de guía. Resulta que aparecen unos pececillos fantasma muy amables que instantáneamente se te agarran a donde te peguen un bocao, y si se te unen varios a la vez te destrozan la vida. Quizás esto es la venganza por tantos años de comer pescaíto. Además, han aparecido unos demoni que tienen complejo de regador de césped y te pegan un laserazo que de poco te hacen el Low taper fade ninja de tu vida. El laberinto por suerte no es muy largo, y en poco estamos en un punto de guardado justo donde el jefe, el mal encarnado en fantasmita de helado, Doku.


No voy a entrar en cómo una espada puede acertarle a un ser no material, o como de la misma manera su espada espectral puede acertarnos, pero la cosa es que por si fuera poco el tío ahora vuela y es el doble de rápido. Con un poco de suerte, se traga todos los ganchos y descensos con espadas y nos lo bajamos super rápido (honestamente sorprendido con este jefe, fueron tres intentos solo). No contento por morirse por segunda vez, nos castea pitufismo, y ahora estamos en proceso de convertirnos en azules, y de paso en demoni.
Esto a Ryu no le hace gracia.
El castillo de Takeshi.


Pero tampoco tiene tiempo de ponerse a pensar qué colores combinar ahora que es azul, así que ascendemos hasta el castillo por fin. Resulta que el susodicho está al revés, como si fuera esto el castillo de Kingdom Hearts II, pero como somos extra ninja a estas alturas esto ya no importa. Pasamos cuatro rondas de enemigos temáticos subiendo las alturas (¿o descensos?) y depositando cada estatua en su hueco correspondiente, mientras cada vez que cambiamos de piso nos enfrentamos como a 40 pescados hambrientos fantasmagóricos
Al llegar al piso final vemos que nos falta una estatua, pero justo hay un portal al inframundo y eso solo significa una cosa:
Tenemos que matar al demoni de los demoni.


Una vez ponemos un pie dentro del averno, el demoni dice que está hasta los mismísimos cojones de nosotros, y nos manda cinco rondas, contra varios jefes y enemigos, hasta que llegados a un punto se marca el clásico «¿Es que tengo que hacerlo yo todo en esta casa?». Total, que baja a pegarnos una paliza y la realidad acaba siendo que le untamos el morro a putiazos y hasta le cortamos un cuerno como marca de semejante agresión. Esto nos acerca al ítem que necesitamos, la deidad del demoni para la puerta final en el castillo. A estas alturas ya deberíamos ir hasta el culo de suministros de todo tipo, así que este es de hecho el último momento en el que podremos conseguirlos.
Una vez habiendo hecho un pis antes del viaje, ponemos la estatua en su sitio y ascendemos (o descendemos, de nuevo) por las escaleras. Sin embargo un terremoto nos tira a lo más profundo del boquete donde se hallaba el castillo. Despertamos tras la caída en un campo de flores que, tras aparecer una amenazante figura, comienza a marchitarse y a pudrirse. Ahora nos enfrentamos cara a cara con el archidemoni mayor, el emperador de Vigoor.


Este archidemoni tiene dos fases, una en la que con un jutsu de la villa oculta de mis cojones Ryu se corta una piedra y flota sobre ella, y luego otra donde la estatua con forma de dios cae, y se convierte en una masa de calaveras y odio.
La primera fase es bastante sencilla, solo sube y baja según necesites por los ataques, sin embargo lo que no es sencillo es acostumbrarte a este nuevo modo de pelea que te acaban de enseñar a 10 minutos de terminar el juego.
Conforme lo derrotas, comienza la segunda y última fase. Te tirará calaveras que si rompes dañan al jefe, o también puedes ponerte una magia y destrozarle más la vida que una denuncia falsa según Vox. Si se nos acaba la magia, sacamos nuestro brazo de 19 toneladas de fuerza y le fundimos a flechas hasta que acabemos con el mal definitivo que asola el mundo. Esto también acaba con nuestro pitufismo severo, recuperando la salud y unos cuantos derechos por el camino.


Tras su derrota, la espada poderosa se clava en una roca, y tenemos que ir a por ella.
Uno para uno sin camiseta en los cubos del puerto.
La espada está ahí, solo hay que hacer un poco de parkour ninja y la tenemos. Pero cuando la cogemos, vemos que todo a nuestro alrededor comienza a derrumbarse. Cerramos los ojos, aceptando nuestro destino de ser enterrados y no en billetes precisamente. Pero en el último momento, la Reixe baja en rapel para salvarnos, solo tenemos que llegar hasta ella. Con unos saltitos ninja aquí y allá, y con la espada en nuestras manos, escapamos del cataclismo y por fin salimos al atardecer. Pero no todo es de color rosa.


La espada ha caído justo al lado del discípulo negro, la figura que nos ha estado vigilando durante todo el juego. Ese era su fin, que la espada llegara a su pico de poder máximo gracias a nuestra ayuda, para luego reclamarla y ser el más poderoso. En un rápido movimiento acaba con Gamov, quien suponemos que querría el poder para el. Durante este monólogo, el discípulo se quita y rompe la máscara para desvelar que en realidad es Murai, el hombre sacado del Puño de la estrella del Norte del primer nivel.
¡Resulta que el palurdo este es tu tío! Y como pasó del clan Hayabusa, se alió con el emperador para conseguir el acero oscuro para el imperio, pero en realidad era solo para él, el codicioso de las narices. Agarrando la espada más fuerte, desata todo su poder y se transforma en un demoni mayor con el único fin de aniquilar a Ryu, el clan y poner a todos bajo su mando el muy canalla.
Todo eso es muy temible y terrorífico pero el tonto este no cayó en una cosa muy importante que significaría el fin de su corta estancia como el ser malvado del juego:


Eso a Ryu no le hizo gracia.
El ninja más poderoso, armado con la verdadera espada del dragón, derrota sin sudar ni una gota al demoni encarnado, y destruye la hoja maldita, para que no vuelva a dar mal jamás. El día está salvado, Ryu está saciado, su venganza llevada a cabo, y pone rumbo a casa para presentarle sus respetos a su amiga, y a decirle que todo ha acabado. Se transforma en ave rapaz, y vuela hacia el cielo.
Y san se acabó. Rolen créditos, abrácense, el mal ha sido derrotado.
O eso diría si ahora no me tocara hablar del juego, porque al final del día es a esto a lo que venís, a por el morbo de «¿Qué pensará Proxy de?», que os conozco. Y como buen patrón, os acerco esa sensación. Dentro reseña.
Pues no va el tío y se pone a hablar del juego.
Voy a comenzar con esto porque no quiero dar una mala impresión de lo que he sentido, el juego ha sido genial. Lo que es el computo global ha sido una obra excelente, con dificultad, recompensa y sensaciones excelentes.
Bien, ahora es cuando de verdad voy a dar una mala impresión.
Me cago en San pito pato, en los cojones, en los huevos, en el ilegitimo estado de Israel, en Estados Unidos, en Joan Roig y Mercadona, en Elon Musk y Tesla, en el ultraderechismo, en el problema de la vivienda, en Frank Cuesta y Elmillor, en TheGrefg y en Pelayo en la Supervivientes. Pero sobre todo, me cago en Ninja Gaiden Black.
Quién me manda a mi jugar semejante tortura asiática de manera gratuita. No, no que esto tiene aun más capas, espera. Porque ni siquiera lo he jugado en fácil, ha sido en normal.


¿Queréis saber por qué? Porque jugué tan bien el prólogo que no morí las tres veces necesarias para desbloquear el modo fácil, así que encima me he tragado el juego como Team Ninja lo parió. Me explico. Si mueres esas tres veces, te viene la chica ninja que te informa del ataque a la villa, y te dice que si necesitas un poco de ayuda, y entonces el modo cambia a modo fácil.
Pues fui lo suficientemente humano como para pasar la barra, y me encontré el juego entero en modo normal. Obviamente he jugado con una guía, no estoy loco. Y menos mal que lo hice. Este juego es, cómo decirlo…
Dark Souls es poco justo pero está tan roto que se puede disfrutar mucho muy rápido. Ninja Gaiden es poco justo. A secas. Sin mucha rotura que se pueda hacer. ¡Y es lo que hay! Toca joderse. Yo ya tengo una edad para jugar a cosas difíciles y la paciencia como para no frustrarme. Pero esto…
He tardado mucho más de lo que quería y mira que el juego no es largo, porque está pensado para rejugarse. En varias ocasiones, Chori me decía. «¿Hoy vas a ponerte con el ninja?» A lo que respondía que no, que necesitaba pillar el juego de muy buen ánimo para no mosquearme y cogerle más tirria, así que al menos podemos decir que la madurez me ha dado eso. Por desgracia, este juego tiene tantos puñales a la espalda que se sobrepasa a la lógica del estudio de «Un juego de 5 horas muy difícil pasa a ser fácilmente de 12». Bien, permitidme explicarme al respecto.
Corred, se va a explicar.
Como recordaréis ya al inicio de la entrada, expliqué que tu daño es igual al de tus enemigos. Es decir, no es poco común que de la misma manera que tu decapites a uno y lo dejes a un combo, ellos puedan hacerte un agarre y dejarte tiritando. Junta eso con muchos enemigos en una misma sala, con objetos finitos de recuperación como los orbes en Devil May Cry, y con enemigos que rompen tu guardia o hacen ataques que ignoran defensa y voila, caos.


Gaiden Black es terriblemente exigente en cuanto le pide al jugador que esté alerta, que mida sus movimientos y que sea muy conservador con los objetos que usa porque sí, en este juego puedes softlockearte con mucha facilidad. Es más, recuerdo cuando llegué a Tairon y andaba por el capitulo 4 que dije «debería pillar más esencia», y estuve a punto de no poder continuar como 3 veces porque estaba haciéndolo a un toque de vida y si moría, los enemigos me reaparecían en la cara y tenía que ser MUY ágil para no morir en bucle en el punto de guardado. La verdad es que todo mi recorrido por este juego podría categorizarse en un «Skill Issue» de manual, yo mismo lo acepto.
Y es que el juego es así. Terminas un jefe y conforme lo derrotas empiezan a aparecer enemigos de la nada sin un momento de respiro. O directamente enemigos que no paran de aparecer de manera infinita. Hay enemigos que están situados de muy mala manera a posta para dar por culo. Y eso es si no contamos las caídas al vacío, o al magma. O que tengas que correr contra una roca gigante a la Indiana Jones, o subir la escalera de la muerte lleno de los pescados que comenté antes, o bien ascender un túnel lleno de francotiradores con más hueso que carne.
También peca de esto con sus idas y venidas constantes. El juego es un buen retoño de Castlevania porque se nota en cómo vuelves a los mismos sitios un mínimo de cuatro veces prácticamente. Y oye, eso en sí no está mal, pero que dentro del propio nivel te recorras los anteriores cuatro capítulos me parece algo excesivo. Os comento un poco cómo va a veces esto:
- Entras a la caverna de hielo.
- Consigues el escudo dentro de ella para acceder a la caverna de fuego.
- Consigues hierro.
- Lo fundes para crear un engranaje.
- Lo recoges en la caverna de hielo donde conseguiste el escudo.
- Te enfrentas a un mini jefe.
- Con el objeto que te da, vuelves por el mismo camino a la caverna de fuego.
- Pones el engranaje
- Das una vuelta y te enfrentas a otro mini jefe.
- Vuelves a donde pusiste el engranaje.
- De ahí, al jefe final de la zona.


Y podría ir más lejos, porque de ahí vas a un subterráneo, que a su vez da al acueducto, que da con las alcantarillas, que da con la ciudad, la cual atraviesas para poner la losa final en la estatua del centro de la ciudad para el teleport a la aldea. De nuevo, por una parte brillante diseño de niveles, por otra joder, que pechá de vueltas. Al final es la cosa de ser un ninja, escalas edificios, espías a gente, y asesinas a todo lo que se mueva.
Pero no todo podía ser tan malo, ¿no?
No, he de admitir que no. Y es que el juego es divertido de pelotas, es divertido en el sentido de «joder, lo que acabo de hacer vaya pasada» constante. Aquí os dejo algunos ejemplos, que hoy estoy generoso con las listas:
- Que guapo, acabo de matar a este samurái que encima iba a caballo y tenía a tres casteadores al lado dando por culo.
- Joder, ¿acabo yo de escalar todo eso? Que pasada.
- Come mierda, come mierda espíritu de los cojones.
- Ah, que acabo de enfrentarme yo solito a dos tanques como si fuera esto un lobby de Operation Firestorm del Battlefield 3, nada, de polla.
Entre otras cosas. Y como comentaba antes, aunque haya poca rotura de juego haberla, hayla. Todos los enemigos pueden ser combeados de principio a fin si eres lo suficientemente hábil, y por norma general tu defensa es más que suficiente para no recibir daño. Por otro lado, muchos jefes bloquean como si fueran la derecha en el congreso, pero por algún motivo la de bloquear alto no se la saben y pueden comer mucha mierda de un ataque en caída. Un ejemplo muy bueno es Doku espiritual, quien me cargué a la cuarta vez.
Este jefe es muy coñazo, porque es rápido, se defiende mucho hasta de magia y tiene combos que aprovechan tu rotura de guardia, pero resulta que un gancho ascendente y un ataque en caída le quitaban como un 20% de vida y con un poco de tocapelotismo, te lo bajas rápido.


Luego también tienes a Smaugon, el dragón dorado. Como tal es un coñazo porque debes esperar a que baje la cabeza, ¿pero qué te impide exactamente meterte en un bañito de lava hirviendo y partirle la madre ahí mismo? Exacto, nada. Así que te equipas la Dabilahro y le des en los morros hasta que deje de moverse.
De hecho, hasta en el penúltimo boss se puede hacer la guaña, porque (esto lo vi en un speedrun) si te posicionas bien y tiras una flecha, se ve que le das a un montón de calaveras y el daño se suma hasta ser un tiro una bala. A otros muchos enemigos lo que se conoce como la «Golondrina en vuelo» o Flying Sparrow les destroza la vida, porque o bien es un combo asegurado, o una decapitación, o incluso instakill. De hecho el juego te muestra muy de primeras que decapitar al enemigo es símbolo sino de muerte, de mucho más sencillo.
Los zombis por ejemplo, sin cabeza, no saben donde estás y golpean al aire. Otros muchos enemigos, como esos cerebros bichos gigantes que flotan directamente explotan si les haces eso, o las cochinillas que un poco lo mismo. De hecho es la mejor herramienta que te da el juego para cortar (¿lo pillas? cortar) distancia con el enemigo.
Hablando de herramientas, sumerjámonos un poco en el tema, ¿si?
Cuando la vida te de herramientas…
¿Qué ninja que se precie no tiene un arsenal en las mallas escondido? Ryu no iba a ser menos, por supuesto. Vamos a desglosar un poco lo que lleva encima:


La katana del acero del dragón, tu fiel arma inicial. Es buena en cualquier situación (aunque no la mejor para cosas específicas), buena movilidad y buen daño, además de combos útiles. Esta se mejora a la verdadera katana del acero del dragón, aumentando el daño y el número de combos.
Lunar, un bastón que comienza como un palo duro con control de grupos y acaba como un palo duro con pinchos con control de grupos y golpes repetidos que de seguro hacen más daño del que parece.
Los nunchakus y los mayales vigoorianos, unas armas rápidas y de corto alcance cuyos combos destrozan a cualquiera que se ponga delante, además de ser muy acrobáticas y poder, junto con la espada del dragón, realizar la golondrina en vuelo. Prácticamente abusé de las segundas todo el juego salvo donde me recomendaba la guía otra cosa.
La Dabilahro y el martillo de guerra, dos armas pesadas (nos centraremos en la primera) de combos muy poderosos pero que pueden dejar a Ryu totalmente vendido con cierta facilidad. Su poder es temible y es la manera más rápida de acabar con enemigos que no entienden el concepto de defenderse.
Kitetsu, una katana que te succiona la vida pero se la robas a los enemigos. Es una de las armas más fuertes por versatilidad, pero nunca llegué a probarla pues para usarla cómodamente es necesario un brazalete que no llegué a obtener que recupera lentamente la vida.
La katana de madera. Cuentan las leyendas que una vez mejorada al máximo, es el arma que más daño hace. Obviamente no me puse a probar eso porque apenas me llegaba como para comprarme los objetos de vida, pero tiene como 6 mejoras y llegas casi al millón de esencia para la mejora final.
El arpón, del que para nada me he olvidado tanto hasta que me he puesto con las fotos de la entrada. Su única utilidad es bajo el agua contra esos peces gigantes. Dicen que son un muy buen enemigo para farmear, y no seré yo quien diga que no.
Me da miedo acercarme a la gente, ¿no hay un palo largo o algo?


Pues si, porque aquí van las armas a distancia, que no son pocas.
Tenemos los shurikens normales, daño mínimo pero pueden matar con ser un poco persistente. Lanzas varios y vienen bien para cosas como los murciegalos.
Luego tenemos el shuriken molinillo, o ese que usaba el Sasuke que se plegaba. Es prácticamente el mejor arma a corta media distancia del juego, puesto a que a cualquier humanoide te lo vuelas de tres de estos. También es muy útil porque hace daño de vuelta, y para jefes como los gusananos es un salva vidas.
Luego ya entramos en los de munición, como las bombas de humo que nos permiten aprovechar un instante de confusión de enemigos para partirles la jeta o reposicionarnos. También tenemos los shurikens incendiarios, que tienen una pequeña carga explosiva que causa mucho daño a enemigos y a paredes y estructuras débiles. Ya por último pero no por ello menos importante tenemos el arco y las flechas.
Tenemos flechas normales que son flechas, pero normales, cómodas para largo alcance. Flechas explosivas que causan daño en área y pueden operar como los incendiarios en términos del entorno, y por último las puntas de tungsteno o APFSDS, que son las flechas que más daño hacen. Penetran defensa y duele solo de ver lo mucho que quita a los jefes. Fun fact, no aprendí hasta después de pasarme el juego que hay un botón para hacer zoom.
Ah, ¿más?
Hombre, no iba a cerrar esta sección sin hablar de los suministros y equipables, no iba a ser así. Por lo primero tenemos lo típico. Recuperación parcial y total de vida y maná, mejoras de vida parciales y totales, mejoras de huecos de magia y mejoras de las magias en si. Según también si juegas en modo fácil o maestro ninja tienes algo más de variedad pero en uso son los mismos prácticamente siempre.


Luego tenemos los equipables, los brazaletes. Estos mejoran ataque, defensa, fuerza de patadas y lanzamientos, coste de técnicas UT (consumen esencia que flota tras derrotar enemigos o tras una larga carga inmóvil, es un ataque super fuerte), cantidad de esferas de magia generadas y por último mayor absorción de esencia amarilla. Según la dificultad a la que estés jugando también hay bandas que se abrocha al brazo que tienen efectos similares.
Y ya por último, las magias. Las magias son habilidades con los elementos que radican entre bolas de fuego que te protegen, una tormenta de hielo vertical, un flash eléctrico limpia pantallas hasta una bola de fuego directa a la tetilla. Son técnicas poderosas, vitales y que también tienen un algo muy muy bueno en ellas, y es que mientras las ejecutas eres totalmente invencible. No mentiré si dijera que lo he usado más de una y dos veces para salvarme de algún agarre o ataque que ni zorra de como iba. Todas ellas salvo el ninpo de las bolas de fuego son mejorables 3 niveles, y aumenta su daño básicamente.
¿Qué más nos vas a contar del juego, Proxy?
Pues mira, que resulta que hay diferentes modos de dificultad como he comentado antes. El modo «perro ninja» es el más sencillo, donde hay menos enemigos y son menos agresivos, además de contar con la ayuda de Akane, la chica ninja que lanza los kunais, que esta vez vienen con objetos que nos ayudarán en nuestra aventura. Luego tenemos el modo maestro ninja, que es el más difícil y diferente.
En este modo, hay más enemigos, hay más variedad, son mucho más agresivos y por si fuera poco, tiene jefes secretos y enemigos que no se ven en las otras dificultades. Por si aún opinas después de esta entrada que eres el más chulo del barrio, ahí lo tienes, todo para ti.


Luego una vez terminas el juego tienes las misiones ninja, que son eventos en concreto de enemigos especiales. Complétalas todas, a ver que te dan, obviamente yo no lo he hecho, tengo amor propio. También puedes clasificarte en una tabla online con el Xbox LIVE (sí, esto no es coña, hablamos de 2005 ya). Obviamente como buen hack & slash este juego tiene puntuación por combos, daño causado y recibido, magia gastada, UTs y puedes picarte con tus amigos para ver quién de todos es el mejor ninja.
También tienes trajes desbloqueables y la oportunidad de jugar a los tres Ninja Gaiden originales de NES durante la segunda partida del juego, ósea por contenido no te vas a quejar. Y hablando de contenido…
¿Versiones? ¿Cómo que versiones, de qué hablas? Ya basta, ¿no?
Como que ya basta, estarás aquí para siempre chaval. Ahora bien, Ninja Gaiden Black no es más que la primera revisión del Ninja Gaiden para XBOX, y más tarde vendría la segunda, Ninja Gaiden Sigma (balls). Veréis, la version normal es muy escueta en referencia a la que estamos reseñando ahora, menos enemigos diferentes, menos armas, más sosaina.
Black añadió enemigos, armas nuevas, mejoró el sistema existente de habilidades UT, la cámara se puede controlar ahora manualmente. También añade las dificultades mencionadas antes, tiene mejor rendimiento, más outfits para tu ninja, añade las misiones y todos los enemigos ahora te puede o bien romper la guardia o hacerte un amarre. Por acabar con Black, también añade algún jefe y alguna escena que amplia un poco la historia.


Sigma es aun más posterior, pero es algo más controvertida en el sentido de que el aspecto de aventura con puzles y backtracking se ve muy afectado. Bien es cierto que esta es la versión mejor considerada para una partida de maestro ninja, pues añadía aun más enemigos, unas secciones jugada con la Reiche y un arma nueva, un set de katanas dobles. A esto le añadimos una MUY buena cantidad de mejoras de Quality of Life, como poder curarte sin pausar el menú, correr más fácil sobre el agua (no entiendo esto muy bien por qué, realmente no era necesario) y hay más desafíos opcionales disponibles y enemigos donde antes había zonas vacías sin nada.
También hay que destacar que no más correr por las paredes (obligado), secciones de buceo o puzles básicamente. Ya por último, está claro que hay que mencionar la mejora gráfica, la cual deja el juego viéndose muy bonito y agradable, con más efectos, colores más vibrantes y mayor calidad de texturas.


Si que hay una cosa que quitaron del juego original por, atención, hacer el juego demasiado fácil: Una guardia perfecta que paraba cualquier ataque si lo timeabas bien, tócate los cojones.
Enhorabuena, eres el mejor ninja de la villa oculta del dragón.
Ninja Gaiden Black ha sido una montaña rusa para mi, hacía muchos años que un juego no pedía tanto de mi, y creo que es algo intrínseco en cómo estaban hechos los juegos antes. Porque pienso en algo como Armored Core 6 y Armored Core 1 y veo que claramente fuera del control y los gráficos, el 1 es más complicado, más tosco y doloroso. Y a pesar de las palizas que me ha dado porque no se, habré muerto unas 200 veces sin exagerar en todo el juego entre jefes, enemigos y daños ambientales, el puto juego me ha dejado con ganas de más.
¿Os lo podéis creer? Ósea tengo unas ganas locas de darle al 1 de NES por las risas, o al 2 de 360. Es sarna con gusto que pica mucho pero gusta mucho, no se me ocurre una manera más propia de definirlo. A pesar de haber jugado con guía, realmente no es necesario fuera de perder 20 minutos si te pierdes, la guía era un poco por prepararme yo mentalmente con qué me voy a encontrar y porque soy un tacaño de recursos de milagro. Gracias a eso pude pasarme el duelo final con Murai a la primera, y a la par gracias a la guía gasté todo por imbécil.
Veréis, en la guía decía «Buah, Murai ya es para darte el gusto, dale a la cabeza con el Flying Sparrow y se morirá en un minuto». Curiosamente, el tío me bloqueó todos salvo el último que fue el golpe de gracia, que estaba ya a un golpe de vida sin más objetos de curación porque los gasté en el jefe anterior dado que la guía lo recomendaba.


¿Mi humilde recomendación? Dadle un tiento tal cual y si os parten la madre, tirad de guía. Recordad, estamos para divertirnos, no para enfadarnos. Si el juego no es divertido lo soltamos y a otro. Obviamente seréis mucho más felices que yo si jugáis en un emulador o algo que tenga su speedhack y sus savestates que guardar en este juego sobre todo para jefes no es que te deje justo al ladito, sino que muy de vez en cuando te toca comerte el paseíto de la vergüenza de vuelta a la arena.
Proxy oficialmente recomienda este juego si buscáis el desafío y las emociones fuertes de ser un ninja al que eso no le hizo gracia.
¡Por cierto! Os recomiendo echar un vistazo a la cronolínea abajo en el inicio para ver el siguiente juego en tener una reseña.







