¡Sorpresa! Me encanta Star Wars, ¿quién lo diría? Seguro que ninguno de vosotros se vio eso venir, ¿a que no? Me gusta tanto que estoy dispuesto a mover cielo y tierra para probar un juego con más años que yo de algo que ni siquiera es canon desde creo que hace 12 años o así.
Pero no todas las historias comienzan con un texto inclinado saliendo desde abajo de la pantalla en un fondo estrellado con música impetuosa, otras empiezan encendiendo un ordenador del año de la polca, y viendo a ver qué se trae.
Episodio -I: La venganza de Windows 95.
Esto es un poco de traca ya para los que recordéis lo que tuve que liar con lo del Monkey Island, pero esto no ha sido tan malo en según que casos.
La ROM que escogí como la primera parecía ser la buena. Tenía el mod para poder mirar arriba, como Williem Dafoe en aquella peli de la que sale el meme, y poco más. Pero ah, no hay audio. Ni música.
Genial.
Claro, vete tu a saber exactamente qué tiene tu PC, con qué tipo de chip es compatible y si no da la casualidad de que la versión más versátil no es compatible con precisamente el chip que tienes, así que fuerzas el chip por un lado o emulas el MIDI, vamos yo que sé, un movidote peor que la Comic-Con de Málaga.
Total, me toca volver a pelearme haciendo instalaciones, probando versiones diferentes, lanzando con según qué parámetros. Tras dos días, conseguí que tuviera audio de voces y efectos, pero no de música. Qué remedio, dije, habrá que apañarse. Por suerte, de nuevo, no fue tan horripilante como lo que pasó con el otro juego de Lucasart mencionado previamente, pero no por ello menos coñazo. Esta vez si que jugué en el salón para intentar evitar esa tendencia de acabar metido en mi despacho como si de mi propia y cutre batcueva se tratara.
Ah, pero las complicaciones no acaban aquí, no.
Episodio -II: El Formateo de los Computadores.
A ver, un poco de cronología. Este juego me lo pasé a principios de septiembre, el día 7 para ser exactos. Entre medias se me puso el Final Fantasy IV, así que pequé y me puse con dos juegos a la vez. Pero claro, la broma no acaba ahí. Porque también salió el mismísimo Hollow Knight: Silksong. Dije, «no puede ser tan complicado» y me he tirado el mes pasándomelo. Iba corriendo el tiempo, las semanas, y no empezaba a escribir. Esto ha sido un ejercicio de pereza pura, lo confieso. Eso y que tenía un bloqueo del escritor que hasta ahora mismo mientras redacto esto, lo siento cogiéndome un poco del cuello, y no de una forma que me agrade.
Pero es que eso tampoco era lo único, porque este mes ha sido el mes de la boda de mi hermano. Lo cual ha significado unos 30 días caóticos de pelotas, sin saber qué va a pasar mañana, con expectativas de la ceremonia, organizando ciento y la madre de cosas, y con el dinero hasta el cuello. Un total caos. A ese caos hay que sumarle y enlazando con lo del dinero que ando en búsqueda de curro nuevo. Estoy cobrando menos de lo que debería en mi rango, en mi trabajo no me suben el sueldo y el mercado me ofrece el doble, así que también el poco rato disponible que tengo lo acabo también empleando en un montonazo de entrevistas que con suerte me dan algo que me libere liquidez, y no tanta soplapollez de entrevista por teléfono, luego una técnica, luego otra técnica, luego una prueba, y luego una charla con el ceo para por último una con el cliente.
No recuerdo exactamente la empresa, pero literal que le dije a la de recursos humanos «mira no, yo busco empezar lo antes posible, no estar 3 meses en un proceso para que no me paguéis ni por encima de la media».
A dónde iba yo con esto… Ah sí, el formateo.
Justo después de la boda de mi hermano, mi ordenador hizo kaput. Justo lo que me faltaba. De alguna manera muy bizarra, incluso estando apagado el ordenador, se fue la luz, y se ve que a alguno de los discos duros le dio un chunguito. Llegué el domingo a casa, conseguí reinstalar Windows el lunes, y a día de hoy miércoles ya tengo todo más menos importante pillado por banda. E ahí el por qué del cambio de formato de portada, y en general el hastío (imagino) de sentarme finalmente con esto. No debería sentirme culpable de haber tardado tanto en escribir esto porque al fin y al cabo es un hobby, no una obligación, pero no puedo evitar sentirme algo mal con el hecho de que el poco rato de descanso que he tenido durante el mes pasado no ha surgido ni una sola vez la idea de «bueno venga, vamos a escribir un poco».
En fin, así es la puta vida, dentro reseña.
Episodio O: La templanza del fan no tan promedio.
Soy un chaval nacido en el 2000, con justo la Amenaza Fantasma estrenada el año anterior, no se qué os esperabais. Mi padre tenía la colección de las tres originales en VHS y en DVD, y más tarde llegó la edición de las tres precuelas. Claro, eso significaba juguetes, dibujos animados, películas, videojuegos quemados hasta la saciedad y eventualmente ir a alguna convención con un traje de Jedi en condiciones con mi propio sable laser de metal y luces, o al estreno de la VII. Como buen chaval he tenido mis épocas de hiperfijación con el tema, pero hoy día lo mantengo como algo de lo que me gusta estar siempre pendiente e indagar pero con un cierto distanciamiento para evitar entrar de nuevo en el bucle. De hecho, originalmente esto debería haber sido una redacción de KOTOR, o quizás de The Force Unleashed, pero me forcé a jugar algo nuevo antes de caer en cosas ya experimentadas previamente.
Por supuesto vi el cielo abierto cuando recordé quién había sido antes el Jedi solitario Cal Kestis, nadie sino Kyle Katarn, el primer «literally who» convertido en héroe de la nueva república, de cuando aun había cosas cuestionables en las lecturas que sacaban de la saga. Como buen prota esta tiene chorrocientos juegos, y decidí empezar por este.
Claro, ¿a quién no le va a gustar un Doom-like de Star Wars del siglo primero? Literalmente una skin repintada de el contenido de tus pelis favoritas, con tu self-insert y todo en la piel del prota. Y ahí que fui yo. Como experiencia previa en Dooms tengo más bien poca, le metí ese mod para poder mirar hacia arriba, eso de usar ratón me gusta y tal, pero por el resto fui totalmente a pecho descubierto. Hablemos un poco de la historia de Kyle Katarn, y del comienzo del camino del héroe en lo que antaño llamábamos «Legends«, o Star Wars cuando al menos era gracioso ver las comidas de olla que montaban.
Episodio I: Mercenario a domicilio.


Partimos como Kyle Katarn, antiguo soldado imperial que un tiempo tras su graduación de la academia, decide que quizás no es la mejor opción y decide desertar y adoptar la vida del mercenario. ¡Sí, exacto! ¡Como el Mandaloriano y Grogu! En su primera misión, así de sopetón, es el quien roba los planos de la estrella de la muerte para la rebelión, cosa que ocasiona su destrucción en la batalla de Yavin IV. Todo esto ocurre en el planeta Danuta, por orden de la rebelión para siquiera poder plantarle cara al superarma imperial.


Viendo que hizo tan buen trabajo masacrando ese puesto secreto de los imperiales, a la senadora y coordinadora de la rebelión Mon Mothma (no relacionada con polillas) le dieron ganas de contratarle otra vez, debido a un ataque en la base TAK de Talay por parte de un arma imperial jamás vista. ¿Cómo dices? ¿Qué el imperio acorralado jamás desataría horrores cósmicos inimaginables? A ver si vas a estar blanqueando tu que los stormtroopers bastante neutrex son ya.
Efectivamente, cuando llegamos allí queda alguna que otra tropa, pero ni rastro de lo que ha causado tal destrucción. Sin embargo, si que encontramos el arma de lo que parece haber hecho eso, con una firma, aparentemente la de un reconocido ingeniero de armas imperiales. Curiosamente dicho ingeniero se encuentra en las profundidades de un sistema de cloacas lleno de mierda, así que como buenos chicos nos preparamos para sumergirnos en la peor inmundicia desde, de nuevo, la Comic-con de Málaga.


Tras hallarle ahí metido y sacarle a putizas la información recibimos una noticia espeluznante. El imperio ha empezado a producir a los Dark Troopers, unidades de combate duras como un muro, con capacidad de destrucción masiva y que fácilmente podrían aplastar a la rebelión de ser producidas en masa. Lo normal un martes en la galaxia. Nos deja caer también que están fabricando y creando para estos soldados en el planeta Fest. Para que tu y yo nos entendamos, es como si dice que están en Bullscheisse, la Austria profunda.
Allí nos encontramos lo típico, dos regimientos y medio, un sistema de puertas con código, caídas a pozos sin fondo y honestamente un sitio bonito de no ser porque está completamente lleno de todo lo anteriormente mencionado. Bien profundo dentro de la factoría encontramos una muestra de Phrik, el material que están usando para todo ese proyecto, extraído de las minas de Gromas.


Nos encontramos un puesto de minería totalmente controlado y abarrotado de soldados imperiales, sondas y una misión, volar por los aires toda la zona. Como podéis ver, estamos frente a «esa» rama de los rebeldes que si revientan medio planeta se quedan a gusto. Unos diez minutos de parkour intenso, zonas muy apretadas y un tinte rojo digno del peor filtro de IA, llegamos a la zona designada de detonación, pero allí nos encontramos dos cosas que no auguran nada bueno: Una pechá de granadas, y un sonido robótico. Es uno de esos Dark Trooper, se ve que la primera iteración del proyecto era un clanker asesino que no le llega a la suela a HK-47. Le explicamos un par de cosas con esas granadas, y hacemos saltar por los aires el yacimiento. Bueno, con esto ya estaría, pero se ve que no, que aun no se acabó la fiesta.
Resulta que han capturado a un espía rebelde y lo han mandado a Orinackra. Perdón, me comentan por el pinganillo que no está detenido, que está retenido en un campo de concentración sin fecha de juicio en tierras ocupadas en el planeta Orinackra. No se dónde he oído eso antes.


Un laberinto cómicamente grande y oscuro después, y una cantidad de soldados agujereados nos encontramos a Crix Madine, cargo importante en la alianza rebelde que en su día y durante esta misión ya estaba pasándole (como espía, recordemos) información a los buenos desde el Arc Hammer, la nave desde donde se diseñó todo el proyecto. Según llegamos a su posición, nos cuenta que el general Rom Mohc está detrás del proyecto, que se encuentra en dicha nave, las fases del proyecto y por último, una de las rutas que los contrabandistas de estos materiales para el proyecto usan, en un puerto en Cal-Seti(nes).
Aquí ya la cosa no es solo el imperio, sino que tenemos a todo mercenario por aquí suelto en esta zona de carga. Nos apechugamos y movemos por una zona realmente infestada de votantes de extrema derecha para conseguir ponerle un dispositivo de seguimiento a la nave de carga principal, para que nos lleve a Anteevy, un planeta donde no puede hacer un frio del carajo, puesto que el grajo no es que vuele bajo, sino que directamente está congeladísimo. En la estación helada Beta aparcamos, a ver qué se cuece por allí. Que debe de ser poco porque a esta temperatura dudo que hierva el agua siquiera. Según Crix, la segunda fase del proyecto se estaba desarrollando en las partes más bajas del completo bajo el hielo, y como buenos excursionistas, nos metemos bien adentro y sin pedir permiso antes.
Sorpresa sorpresa, lo que comentaba Crix es cierto, y antes justo de embarcarnos en la misión y colarnos en una de las naves que llegarían al planeta, pillamos unas cuantas cargas explosivas para hacer caer toda la instalación imperial. Por suerte aquí si que estamos seguros que no vive apenas nadie, así que detonar medio planeta no nos importa tanto, que le jodan a esos pingüinos.


Al que si le empieza a molestar es a Mohc, quién ha puesto una buena recompensa por tu pellejo. Y claro, tu piensas qué es lo mejor que hacer cuando le han puesto precio a tu cabeza. Pues por supuesto, ir a Nar Shaddaa, meca de cazarrecompensas, mercenarios, y la peor calaña que te puedas encontrar, todo porque es también uno de los destinos de la nave a la que le pusiste el localizador. Nada, de polla eso eh. Fuimos a por una carta de navegación estelar que nos permitiera, con suerte, averiguar donde se encuentra el martillo del arco o como narices se traduzca la nave del malo maloso.
La conseguimos, pero en el proceso de escapar el mismísimo gordo hijueputa de Jabba el Hutt nos atrapa la nave, y nos suelta a un foso dentro de la suya misma para cobrar la recompensa y también por la tirria que nos tiene por joderle los planes junto con el imperio. Pues eso, a un foso.
Contra un dragón (y sus cientos de esbirros).
A puñetazos, nos han quitado nuestro equipo.


Si hombre.
Pues no solo nos bajamos ese, sino que nos bajamos dos más a puro golpe. Lo de este pavo es increíble. Recuperamos nuestro arsenal, y nos bajamos a todo tripulante de la nave salvo al gordo cabrón, que estaba retransmitiendo la cosa en Tatooine, salvamos a Jan y recuperamos la tarjeta de navegación, que no tiene manera de ser leída… a no ser que vayamos a Coruscant.
Si si, a la capital del imperio, LITERALMENTE BERLIN EN 1943.
Hostia, como en Wolfenstein. Pues nada, nos vamos.


Jan, nuestra compañera, nos deja en una plaza cercana a uno de los edificios del ISB, y a pie y sin precisamente pasar desapercibidos, nos vamos abriendo paso entre soldados, soldados oscuros de fase 1, soldados oscuros de fase 2, droides rata y otros enemigos porque por algún motivo nadie puede parar a un ser humano y a su blaster. Unos saltitos por allí, un laberinto por allá, y un puzle algo raro y por fin conseguimos acceder al ordenador capaz de descifrar la tarjeta. Por fin con eso listo, salimos por patas de allí, pero cuando llegamos al punto de encuentro, Jan no puede ir a por nosotros porque está siendo atacada por unos cazas TIE. Pero no pasa nada, ha venido Boba Fett a recogernos, ya sea en frío o en caliente.
El pibe.
JA.
El pibe viene con su mochila voladora y sus cohetes y voy yo con el arma de uno de los fase 2, que es el equivalente a un lanzapatatas iónico. Borderlands 3 ahh weapon.
Podemos decir que Boba la paró de pecho, porque a los 10 segundos ya estaba en el suelo noqueado. Pobre, se creía su versión con más plot armor de las series actuales.


La tarjeta nos dirige a una estación imperial de repostaje, donde suponemos que alguna de esas naves que repostan allí tendrán algún tipo de ruta que nos dirija más cerca del objetivo. Sin embargo a estas alturas la defensa de los lugares es ya casi impenetrable, hay minas por todos lados, y hasta el ordenador se ralentiza de la cantidad de objetos y personajes en pantalla junto con los efectos.
Después de intercambiar el pasaje de la nave en la que hemos venido hacia la nave objetivo que hemos descubierto que si que va para allá, nos metemos en ella, limpiamos a todo enemigo pendiente y por fin ponemos rumbo al Ejecutor, nave de Darth Vader y posicionada junto con el Arc Hammer, nuestro destino final.


A bordo del super destructor imperial, pues qué os puedo decir que no sepáis ya, es un Doom, no un Chibi Robo. Lo que hay son enemigos, parkour algo raro, unas arenas de combate, botones que pulsar, perderte un poco por el mapa, y rezar para que acabe pronto porque has pasado ya tres veces por el mismo sitio y siempre hay enemigos y a estas alturas ya ni te preguntas de dónde narices salen. Encontramos una especie de puerto de aterrizaje dentro del super destructor que tiene un cargamento listo para salir en dirección al Arc Hammer, así que lo ponemos en la catapulta, y nos metemos dentro, con esperanzas de llegar de una pieza.
Y mira tu por donde, lo conseguimos. Es más que obvio para el enemigo que estamos ahí, pero a ti en concreto te la pela. Vas más duro que un muro, tienes dentro de la chaqueta un arsenal, y tienes cargas explosivas para hacer volar por los aires la nave, contigo dentro si es necesario. Vas dejando un rastro de cadáveres, bien robóticos bien de carne, allá por donde avanzas. El arco martillo es peor que el templo del agua del Zelda, unido a trampas que caen del techo o que te acercan con demasiada velocidad hacia el, cintas automáticas que si vas sin cuidado te llevarán a una muerte segura, soldados de fase 2 en cada esquina, es definitivamente el nivel final. Llegamos al hangar tras colocar todas las cargas, y tras limpiarlo de enemigos el mismísimo general baja, en el único exotraje creado de fase 3, una bestia hulkiana con cara de pocos amigos y armas de aun menos amigos. En fin, ya sabes lo que dicen, si quieres algo bien hecho, encárgate tu mismo.


Después de lo que a primera vista parece una eternidad de mantener pulsado el click izquierdo mientras rotamos armas, el titán cae. El mal ha sido derrotado, y escapamos con nuestra vida y una buena historia de la nave, que acto seguido explota. En unas imágenes finales, vemos a Darth Vader diciendo que la fuerza fluye dentro de nosotros, aunque yo solo siento el ácido estomacal del reflujo. Mon Mothma nos otorga una medalla, y hemos salvado a la rebelión de una destrucción asegurada. Todo está bien y san se acabó, fin.


Ahora que os he contado lo que probablemente en cosa de 10 años se repita en un juego como si esto no existiera, me toca hablar del juego en sí, así que vamos directos que sino pierdo la musa de la inspiración.
Episodio II: El juego contraataca.
Me alegra veros por aquí, porque os voy a comentar como es jugar Doom para alguien que nunca ha jugado Doom.
Mi cabeza.
Me duele la cabeza. Y es en parte culpa mía. Quizás el mod no era del todo el más adecuado, pero al mover hacia arriba o hacia abajo (cosa que no era necesaria para apuntar) era bastante inductor de nauseas, cosa que el FOV del juego tampoco ayuda, o el hecho de que a lo lejos en una pantalla de estas lo que es, es un pijo lo que ves.


Total, que estoy mayor.
Pero esto también va de la mano con que el juego va a toda pastilla. La sensación de velocidad es digna de un super bólido, y da la sensación que si no estás entre dos paredes estrechas eres realmente intocable. Ah, hablando de intocable… No se muy bien cómo, pero el 90% del juego he sido invencible. No me preguntéis cómo, no he metido ningún truco, pero los enemigos salvo en contadas ocasiones como el dragón del foso de la nave de Jabba, o con algunos gamorreanos, no me han bajado escudo o vida ninguno. ¿Será cosa de la versión? No tengo ni pajolera idea, pero me ha permitido ir empastilladisimo por el juego disfrutando ser una absoluta máquina de matar indestructible, y no cambiaría absolutamente nada de esa experiencia.
Lo que si cambiaría es el tema de los mapas. Pero con un inciso. Sí, tienes mapa que se actualiza, tienes selector de alturas, la herramienta está ahí. Eso no quita que los mapas puedan llegar a ser laberintos cómicamente difíciles sin ninguna clase de necesidad, por arriba, por abajo, entradas secretas, palancas, corrientes, cintas, elevadores… De todo vaya. La sensación de recorrerte el mapa de arriba a abajo porque no encuentras ninguna puerta, o porque no has visto un botón secreto la verdad es que si que recomiendo perdérsela. Por ejemplo, en la zona de la estación de repostaje.
Ay, la estación de repostaje. 40 minutos eché en el mapa porque no entendía lo de girar los puentes que abrían a las naves, y pillaba llaves y daba vueltas y vueltas y no entendía porque la verdad es que el mapa se veía igual, pero es que encima me softlockee de una manera muy graciosa: Entré a la nave correcta pero no abrí la puerta del final del nivel dando por hecho que era una zona secreta, salí y ya no pude volver a entrar para terminar el nivel. Flipas.
Claro ya reinicié, lo hice como si un correcaminos me tratara y a otra cosa, pero no quita que tuviera que mirar en internet exactamente qué cojones tenía que hacer. Lo más probable es que hubiera un diálogo, pero con el tema del audio ya lo hablaremos algo más adelante. ¿La traducción más original de speedrunner podría ser correcaminos?


En sensación de disparos no se qué deciros, es un Doom, es la mierda más satisfactoria que os podáis llevar. Sonidos fuertes, proyectiles grandes, y el espíritu de entrar en frenesí rotando armas para causar un destrozo general es, por quedarse muy corto, francamente genial. Incluso sin haber jugado yo a uno antiguo antes en condiciones puedo reconocer el gusto que da hacerse un rasgar y romper, rasgar y romper hasta que no quede nada.
Por supuesto no podría irme de aquí sin hablar de cómo se ve el juego, así que dentro subtítulo que a pesar de ser la sexta vez que hago la broma para mi sigue siendo desternillante:
Episodio III: Los Gráficos de los Sith.
Yo siento repetirme como un buen chorizo picante, pero el pixel art de los juegos de esta época son, por norma general, una cremada de manual. La calidad, el dithering, los colores brillantes o la oscuridad más absoluta. Absolutamente cine. Incluso en partes como la imagen en las que estamos con las gafas de visión nocturna se puede apreciar la calidad de cada sprite, de la construcción de los lugares o de lo bien que se ve el arma que empuñas.


El HUD, o el propio selector y briefing de la misión cuadran de lujo con la estética, que se ve reforzada por esa emulación del 3D en algunos sprites como los de los Dark Troopers, o algunos bosses hacen que sea una obra muy homogénea con la imagen que pretende dar, pero es que la cosa no acaba ahí, porque por un lado tienes esas escenas de pixel art a modo de cutscene con algo de diálogo y trama, como tienes esas propias animaciones, que no ya emulando con el propio dibujo, sino modelos en 3D como tal, que le añaden ese toque de «guau, futurismo». Aquí os dejo unas imágenes de lo que me estoy refiriendo:






Tiene ese toque a añejo que francamente hace que me enamore más de este juego, e imagino que la remasterización con el motor nuevo, o la versión con el (creado por fans) Force Engine debe de ser una pasada en todos estos términos y más aún. En lo que a mi respecta, y jugado desde la pantalla a color de mi portátil Gateway, se ha visto genial todo el rato, en un monitor moderno bien calibrado se verá de verdadero lujo.
Sin embargo, ya sabéis a que vengo ahora, ¿verdad que sí?
Episodio IV: Una nueva queja.
Bueno va, me voy a quejar solo un poquito esta vez, ¿vale? Los audios.
Como os comentaba antes, he jugado todo esto sin música ninguna, solo con efectos y diálogos. ¿Y qué pasa? Que o bien escuchaba disparos o no escuchaba nada. Todo el ruido a la vez, que ni siquiera escuchaba los diálogos importantes del juego que han sido parte del problemas de que me haya perdido tanto. Al final, siempre que escribo sobre los juegos acabo teniendo un walkthrough al lado para tema de capturas y poder contar la historia correctamente, porque sino se me pasan cosas. Bueno pues me he enterado ahora mejor de la historia que jugando, que remedio si iba mal el juego.
También está lo que decía al principio de tema mareos. El movimiento este tan icónico de balanceo que tiene el arma y tal se puede desactivar, pero aun así jugar puede, repito puede, no es que lo haga 100%, es mi experiencia, puede marear. A las dos misiones estaba con una migraña de manual, y mira que al menos estaba siendo muy entretenido, eso también ha ayudado a que haya cogido el juego por banda en días asiduos, en vez de pegarme un atracón como de normal.


Por último, una queja tontísima que tengo, es que el juego no estaba doblado o siquiera traducido al español, al menos la versión que jugué. Eh, siendo Star Wars la IP que era ya por esas fechas la verdad es que es criminal, a mi no me cuentes trolas. ¿Qué les costaba al menos meter unos subtítulos y el texto en español? Quizás sea mi versión, porque revisándolo ahora mismo dice que si tiene la UI en español, pero ya os aseguro que a mi no me ha dado la opción en ningún momento. No es que tenga un texto muy complicado y hasta cierto punto lo recomiendo para aprender inglés, porque aquí todos somos adultos y nadie va a pagar una academia a estas alturas, eso que os lleváis. Además, lo de los subtítulos es aplicable a todo otro idioma eh.
Episodio V: El retorno de las opiniones.
¡Inauguro coso!
Ahora aquí es donde pondré las opiniones que vosotros me deis sobre el juego en cuestión, las listaré y luego daré la mía como conclusión.
Por ejemplo, esta es de Willy, un chaval de un servidor de Discord en el que estoy, y tiene lo siguiente para decir al respecto:
Tal vez excesivamente laberíntico en algunos niveles. El nivel 6,7 la sección de los ascensores, es un poco/bastante bruto. En ese tuve que tirar de un walktrougth al lado para ver qué me faltaba. Considero que es un juego que disfrute bastante más en los últimos niveles. Tal vez estaba más habituado a sus sistemas, mejor equipo, o consiguió enlazar de mejor manera la simbiosis entre exploración y el combate.
Gracias por el input Willy, el plan es ir poco a poco según me leáis más de dos gatos y cuadre que hayáis jugado el titulo próximo a obtener reseña ir añadiendo vuestras opiniones y que, no se, sintáis que lo que decís llega. Conozco el sentimiento anverso de eso, y procuro así paliarlo.
¿Qué es lo que opino yo de Star Wars Dark Forces?
Opino que no llegó de milagro a eclipsar a Doom II por tardío, porque por su IP lo hubiera logrado de sobra. Es un juego muy redondo con sí, las dificultades y niveles de antaño, pero que hoy se traducen aun en una experiencia muy pero que muy divertida, fresca y memorable. Añadiendo sobre esto último, Dark Forces añadió a este tipo de primeros FPS la exploración más profunda, una verticalidad importante y ese énfasis y detalle en la historia, con el broche final del sello de calidad de un juego salido de las entrañas de Lucasarts.
Es rampante, salvaje, y es diversión para todas las edades, que es lo que uno tendría que pedirle a un Doom-like en general. Literalmente no hay nada que os evite jugar a esto, así que si tenéis un rato libre podéis hasta emularlo en móvil, jugar al original de DOS o comprar el Remaster que siempre está muy baratuco.
Consejo de Proxy, un poquito de Star Wars siempre es sano, la clave está en no pasarse y no entrar a Reddit o compartir tu opinión sobre las tramas con absolutamente nadie.
Episodio VI: La última de las conclusiones.
Bueno pues ya está, he procrastinado esto hasta el último momento, pero como os comentaba han sido unos meses de locura, la verdad. De hecho, mientras terminaba de escribir estas últimas partes, justo pensaba que normalmente tan solo hablo con Chori de estas cosas, será un efecto secundario de haber hecho ya un año de vivir en una ciudad nueva sin nadie aquí. No es que me haya ido a vivir a tomar por culo, son 30km de mi ciudad natal, pero claro, mayormente me relaciono con mis suegros y mis padres, pues eso. Mira que disfruté el juego, y el propio sentimiento de jugarlo ahí en el salón como si de hace 30 años se tratara, con el portátil sin batería conectado a la corriente. Sin embargo no se qué clase de bloqueo he tenido a la hora de sentarme a escribir sobre el. De hecho, temo que haya afectado a la calidad media de lo que saco, pero qué remedio, ¿no? Tampoco puedo escribir siempre cosas como la de Death Stranding o Ninja Gaiden Black, unos días saldrá un tipo de cosa, y otros, otros.
Al menos me alegro de haber encontrado en un día la inspiración para quitármelo de encima y dejar de sentir que lo tenía ahí atragantado. Ahora, después de haber puesto el que espero que sea el último cable de video para la PS2, me dispongo en cuanto termine el silson a empezar el Final Fantasy VII: Dirge of Cerberus, coloquialmente conocido como la Dirga del Cerbero. Del Homer Silson no voy a hacer reseña porque, ¿para qué? La grandísima mayoría ni os lo habéis pasado ya, y personalmente no me veo capaz de abordar una reseña de esos tamaños. Si le he metido 11k palabras a Death Stranding, lo mismo para ese juego me sale una novela corta de 30k porque anda que no tiene mierda de la que hablar.
Nos vemos más adelante este mes, ¡que tengáis una excelente entrada de octubre y nos vemos! Recordad también seguirme en redes para cuando aviso de estas cosas y estar al día de lo que voy subiendo ^^









