Buenos y dragontinos instantes, querido lector. Hoy, en son de paz y de libertad traigo a tus ojos una lectura de un juego. Un juego escondido en una consola de mierda que demuestra que quien hace un JRPG aburrido es porque quiere. De un juego que me menciono mi colega directador BasedTrolso he pasado a meter aun más dragones en mi vida, porque con una dragona al lado claramente no me bastaba. Hoy te prometo que vas a leer mi más sincera opinión sobre Panzer Dragoon Saga, y te va a flipar tanto lo que te voy a contar que vas a emular la Sega Saturn y te vas a poner a jugar como un condenado y luego vas a venir y me lo vas a agradecer.
Pero antes, el sponsor de la página.
Que en efecto, soy yo. Porque como pago la página, ya le hago sponsor digo yo.
Lo de «Saturn» de Sega Saturn es porque te dan ganas de mandarla dirección Saturno.
¿Qué tienen las consolas de Sega que te dan ganas de lanzarlas contra la pared? Pues mira, te lo voy a decir yo. Van de culo. Mira yo no se si son las calidades de componentes, o que al ser los cosos que permiten lectura de SD en vez de lectura de disco que al ser de código abierto a veces son una lotería, pero en este caso, chico oh chico.


Empecemos por el principio, ¿si?
En su día, mi Saturn iba de lujo para lo que era. No tenia nada para leer de SD, así que era junto con la PS1 la única consola que aun tengo (tenía, más bien) en mis filas que solo puedo acceder mediante copias digitales en discos físicos. La compré hará como 3 o 4 años, y oye, ningún problema. La verdad es que, entre pitos y flautas, realmente no le hice mucho caso hasta que me dije que debía al menos jugar a un juego en cada consola para la página para llenar las categorías y forzarme a salir de mi zona de confort.
Quiero hacer aquí un ligero inciso muy gracioso: Esta no es mi primera Saturn. Mi primera Saturn fue una versión japonesa que conecté a 220 voltios españoles. (La japonesa solo acepta 110v, la mitad vaya.) Resultado: Se fue la luz, un arco de electricidad desde la fuente hasta mi dedo se formó cuando fui a comprobar si pasaba corriente y estaba caliente, dándome tremendo calambrazo; quemé la fuente de alimentación de la consola y le reclamé sin vergüenza alguna al vendedor de Wallapop, que me devolvió el dinero y me dejó quedarme la consola porque le dije muy amablemente que llegó sin funcionar. El tío tenia como 20 de ellas, tampoco le importaría mucho.
Lo que si hice con la compra de la casa (o bueno, un poco antes para ser más exactos) fue conseguir un mando inalámbrico. Lo probé en su día y de lujo, pero claro, cuando monté todo el mueble de consolas en lo que es mi residencia actual vi un pequeño fallo técnico: Soy muy justito. Cuando diseñé el mueble, tendría realmente que haberlo diseñado con un par de centímetros de profundidad extra, pero mi yo del pasado quería que sobresaliera lo justo porque la realidad es que nuestro salón creo que no llega ni a los 4 metros de profundidad.
Claro, hice un poco de gimnasia mental y logística con todas las consolas, comprando adaptadores de 90º para los cables de corriente o HDMI, y en el caso de la Saturn no cabía si no le quitaba el cachivache que conecta al mando inalámbrico.
Aquí ya dices tu, amado lector: «pues lo normal será que lo quites y lo pongas cuando vayas a jugar, digo yo» y tendrías toda la razón del mundo. Pero estás hablando de mi, lo cual hace que lo que acabes de decir sea soberana estupidez. Como yo quería no tener que levantarme a tocar nada y simplemente jugar desde el sofá, hice lo segundo más inteligente: Le quité la carcasa al dongle, lo doblé 90º porque la conexión del puerto de la consola a la placa era medianamente flexible y ahí lo dejé.
Y si, me tendría que haber levantado igual a encender la consola, ya.
Pasemos a noviembre del año pasado. Trolso me da la idea de jugar a Panzer Dragoon y digo bueno mira, es la cosa perfecta para jugar a algo en la Saturn de una vez. Empiezo por grabar el disco. No tengo discos. Me toca ir a comprar discos así que voy corriendo antes de que me cierren y pillo unos cuantos para grabarlo, ya que el juego está dividido en cuatro. Lo consigo y me propongo a probarlos. Enciendo la consola, agarro el mando. El mando no funciona.
¿Huh?


Reviso el mando y parece todo correcto, pero el conector que tenía un led parpadea raro. Lo ajusto un poco, no consigo nada. Lo vuelvo a ajustar y plop, se parte. Catástrofe. Hostia tu, voy a intentar soldarlo así, digo. Ni joda, no hay manera, esa parte de las patillas no es conductora y no consigo que se le pegue el estaño.
Hostia… Nada pues, digo bueno, aun tengo el mando, pillo un adaptador bluetooth nuevo y listo. Lo pido, lo conecto, no funciona. Leo de nuevo las cosas. El mando es 2.4 GHz (va en la misma onda que el wifi), y el adaptador es bluetooth. Catástrofe 2, parió la vieja. Tercer intento, pido un kit de 8bitdo que puede meterse en un mando de Saturn y convertirlo en inalámbrico.
Lo pido el día 8 de diciembre. Me llega el día 9 de enero. Feliz 2026 grupo.
Se retrasó lo que no estaba escrito, se tiró medio mes en una logística de Madrid, aun no entiendo exactamente qué pasó, pero bueno, al menos me llegó. Abro mi mando inalámbrico, pongo la placa y no cierra. No cierra. Genial. Voy a rebajar un poco el plástico y… sigue sin cerrar. Miro varias veces y resulta que el mando de Saturn que tenía, de Retro-bit, no es exactamente igual por dentro que un mando original de Saturn, por lo que eso ni de coña entraría bien. Catástrofe 3, 2099.
Eso no queda ahí, porque exploro opciones como pillarme un mando barato con conexión USB y rezar para que tenga el mismo interior, pero la gente en el Discord de SegaNet me confirma que eso no tiene por qué ser así, y me estrujo el cerebro más aún. Miro Amazon, y por las rebajas de enero, están vendiendo el M30 (mando de Sega) de 8bitdo por 30 pavos. No me tiembla el pulso, lo tengo en casa a la mañana siguiente. Estoy hasta los mismísimos cojones y ni lo dudo vaya.
Ahora ya por fin puedo jugar. De hecho, mientras lo del mando se solucionaba, pillé un Saroo para no necesitar más discos. Veréis, un Saroo es un dispositivo que se conecta en el puerto de cartuchos que tiene la Saturn justo tras el lector de discos, que permitía poner cartuchos para poder guardar partida en una memoria que no dependiera del reloj de la consola, expansiones de RAM y otras cosas varias. En este caso, el cartucho de Saroo miente a la consola, y permite cargar juegos directamente desde una tarjeta SD. Bien, estos cacharros no es que sean 100% funcionales siempre, así que hay que tomarlos siempre con un poco de cal y un poco de arena, pero es mejor que el láser sin ajustar de una consola de más de 30 años.
Bueno pues resulta que el que yo me pillé, el de Aliexpress con mejores reseñas y mayor cantidad de ventas, es uno de los que precisamente a mi no me va muy fino. Mira que lo revisé previo a la compra y todo, pero yo que se. Me he peleado con el hasta los últimos dos discos del juego. Meterle los juegos era muy sencillo realmente, el problema está en que según le diese, lo mismo no arrancaba, o arrancaba mal los juegos, o arrancaba el juego pero no podías acceder a la partida guardada, o arrancabas el juego y te devolvía en bucle al menú interno de la consola. O bueno, mi preferido, crasheaba el juego y te tocaba reiniciar la consola sin poder haber guardado. De locos.
Aunque a día de hoy pienso que quizás sea más cosa de la fuente de alimentación que del Saroo porque ya han habido dos ocasiones en las que al ir a retirar el adaptador del mando para cerrar la caja de la consola y la partida por el día, la muy condenada me ha dado un calambrazo bueno. Muy posiblemente me toque revisarla a ver si va todo bien, y sino, he oído que hoy día es muy sencillo ponerle una alimentación de 5V por USB-C. Dios bendiga el avance retro-tecnológico. Además está piola si por lo que sea decides llevarte de acampada una televisión (o proyector) y tu fiel Sega Saturn conectada a un PowerBank.
Bueno, hagamos la lista.
¿Mando? Listo.
¿Consola? Lista.
¿OSSC? ¿Qué?
Hostia, el OSSC. En todo este tiempo no había ni configurado el perfil de la consola en el escalador. Para los más inexpertos, tengo mis consolas con salida analógica conectadas por cable SCART (o Euroconnector) a un selector de entrada automático que a su vez va a un escalador llamado OSSC. Dicho escalador tiene la opción de meter perfiles según cada consola, pues cada una es hija de su padre y de su madre, y la señal no es exactamente la misma. Algunas dan 720p como la XBOX, y otras se quedan en 240p como la N64. La Saturn, ya por curiosidad, puede llegar a 480i en versiones americanas y japonesas (NTSC) y 576i en europeas (PAL).
La Saturn es una consola que francamente se traslada con el OSSC a una pantalla actual de una manera sublime, pero hay unos ligeros problemas de señal. Por una, la imagen en según qué ajustes tenía ruido, aunque esto bien podría ser esos problemas de voltaje que comentaba antes. Y por otro, cuadrarla bien a la pantalla, incluso con un perfil en teoría ajustado ya para la misma, era una tarea infumable. Veréis, lo normal es cuadrar la pantalla que quede lo más encajonada en un 4:3 o en un 16:9, pero que al menos no sobresalga y corte parte del contenido de manera horizontal o vertical.
Bueno, el OSSC tiene herramientas para ir ajustando, pero la muy puñetera decidió que no, porque cuando parecía que había llegado a un punto medio donde no daba problemas, de repente la imagen se jodía y a empezar otra vez con la traca.
Iba moviendo los ajustes de uno en uno pero siempre resultaba en lo mismo, imagen fea, distorsionada, descuadrada o similares. Dos días así eh. Al final acabé jugando con muy buena resolución sí, pero no sin haberme peleado dos días para conseguirla y, además como guinda del pastel, ligeramente sobresalida por abajo así que me cortaba parte del texto.
En resumidas cuentas, he tardado la friolera de casi dos meses en preparar una consola totalmente funcional para jugar a un juego donde pilotas a un dragón por turnos activos. La verdad es que me merezco todo lo que me pase, esto es francamente increíble.
Si por algún motivo seguís leyendo después de la tralla que os he metido con la consola, ahora vamos a hablar un poco de la trama sin spoilers porque bueno, como dije antes, me gustaría que os diera por jugarlo y si os lo destripo no tiene tanta gracia, ¿no?
Panzer Wyvern Saga.


Nos encontramos en un mundo un poco desolado. El continente en el que nos hallamos está controlado por un imperio que busca fortalecerse aun más desenterrando tecnología y armas de la era antigua, una época avanzada y con poderes que la actual no logra comprender. Este imperio va con mano dura frente a todo, y no parará hasta el control completo del mundo usando todo a su disposición. Edge, el personaje que controlamos, es un excavador y mercenario de una compañía minera subcontratado por el imperio para hallar más reliquias de la era antigua.
Resulta que va el chaval y encuentra lo que parecer ser una muchacha insertada en una especie de piedra y no mucho rato después, una rama interna que busca traicionar al imperio se hace con ella y mata a todos los de la excavación, incluido a Edge.
Este cae a las profundidades de las ruinas y se despierta en una piscina en la profundidad de la sima, totalmente curado. Tras avanzar un poco por las ruinas, consigue un arma y comienza el ascenso hasta la superficie porque había jurado venganza contra Craymen, el líder de dicha rama élite del imperio y Zastava, el ejecutor de sus compañeros. Es en esas ruinas tras ser emboscado por una multitud de monstruos donde se aparece la razón de ser de este juego: Un guiverno baja del cielo y pide que te montes en el, y juntos salís hacia el valle para cumplir tu venganza.
Por tu paso por el continente irás descubriendo la tristeza y desolación que el imperio ha traído a las tierras pero incluso a pesar de ello aún hay bondad en la gente. Sin embargo, igual que hay gente buena, hay gente mala. Soy un gran escritor. Hay gente egoísta que tan solo te usará para su propio beneficio, pero qué remedio.
Visitaremos campamentos de nómadas que tan solo buscan sobrevivir en este duro mundo, y un pueblo donde la clase superior domina y controla a la inferior con la idea de una vida más cómoda, amparados por su religión. Haremos compañeros y amigos por el camino que nos ayudarán en nuestra misión, pero realmente en el fragor del combate estaremos solos casi siempre.
Nuestra lucha nos llevará por distintos biomas del continente, como los valles llenos de ruinas, desiertos donde gusanos gigantes nos abren paso por túneles, bahías coronadas por una nave de los antiguos gigante, bosques infectados en llamas o lagos de aguas cristalinas con formaciones casi alienígenas. Arquitecturas curiosas, pues todo parece hecho como de adobe y construcciones más bien rudimentarias, a pesar de que el imperio si que tenga una corriente más «actual» con máquinas con fuentes de energía avanzada, que aun así queda se queda corto frente a la magnitud arquitectónica de la era antigua.


A pesar de estar controlando a un adolescente (como en la mayoría de JRPGs), la historia tiene por una parte una cierta inocencia y cabezonerío que suele encontrarse en uno, pero sin dejar de asomarlo al mundo adulto y a lo que ello conlleva, lo complicado que es manejar según que situaciones, la responsabilidad, o el fracaso. La historia está hilada por gente que supo muy bien que hacer en su día con el guion y me ha sorprendido muy gratamente.
Panzer Wyvern Saga narra la historia de un jovenazo que se ve envuelto en un conflicto abismal donde una parte del imperio trata de impedir a otra de conseguir el poder supremo de los antiguos y dominar el mundo. La chica que encontramos en las ruinas es de hecho la llave de la destrucción como ya os podréis haber imaginado.
Está en nuestra labor liberar al mundo del peligro de los antiguos y permitir que el ser humano pueda vivir libre sin miedo a que le destruyan de 26 millones de maneras diferentes porque a un loco se le meta entre ceja y ceja. ¿Hay al final de esto algún mensaje oculto para el jugador? Pues la verdad es que me encantaría decirlo porque conforme lo vi me tuvo dando volteretas un rato por la absoluta audacia de la narrativa, pero no.
Os he dicho que os daré ganas de jugarlo y creedme, es mejor si paro de contar aquí.
El milagro de correr en una consola a punto de estallar.
Que la Sega Saturn pudiera renderizar juegos en 3D no quiere decir que fuera excelente en ello, pero estamos ante la suerte de estar jugando a uno de sus últimos títulos. Panzer Dragoon Saga salió en 1998, y en Europa y Estados Destruidos de América en 1998 dejó de venderse, así que podéis haceros una idea de que al menos ya sabían cómo iba a salir. Sin embargo, tuvo unas ventas buenísima el juego, y eso se explica en lo bien que se ve, entre otras muchas cosas. Por poneros un poco en perspectiva, si es que no habéis ya visto las fotos de la entrada que no es que ponga pocas, lo asemejo a la potencia técnica de Silent Hill en PS1. Más sprites en 2D, eso sí, pero bueno, tampoco es el final del mundo por usar otras técnicas para garantizar que se vea bonito.
Es colorido, sus texturas son buenas y claras, y su estética es francamente preciosa. Por un lado tienes la naturaleza pura, a la que intentan unirse pequeños fragmentos humanos como andamios, pequeñas casas o templos, y a su vez enormes e imponentes estructuras de los antiguos, casando con todo el panel dejando a su paso una vista muy clara y heterogénea.
El juego no es solo montado a dragón (guiverno), sino que hay varias secciones donde exploramos zonas habitadas (o no) a pie, hablando con las personas e investigando la zona. Es aquí junto con alguna animaciones en combate donde si he notado ralentización, pero por el resto el juego va fluidísimo y se nota fresco en control.


Dichas zonas no es que sean ciudades o complejos enormes, pero si que son muy detallados, con una mezcla entre 2D y 3D con personajes y fondos no prerenderizados, y saliendo un poco de la constante por esos años de esos pasillos con cámara y controles de tanque que vemos en sitios como ese Silent Hill que mencionaba o Parasite Eve.
Puedes hablar con todo quisqui, y algo muy curioso que puedes hacer es mirar las cosas de cerca y de lejos. Por ejemplo, si te acercas a alguien y hablas con el, te dirá algo. Pero si te alejas y lo seleccionas, puedes obtener de Edge algún tipo de opinión o pensamiento, o incluso escucharlos hablar desde lejos. Quizás digan algo interesante, o den paso a una misión.
También puedes interactuar con objetos que tal vez que curen, te dejen guardar partida, o comerciar con personajes varios. Cosas que ahora que según lo digo son muy de JRPG en si mismas, pero este mola porque te hace apuntar manualmente al tipo o cosa con quien hablar o hacer lo que sea. Por último así destacable del modo a pie es que, al igual que en el modo vuelo, hay enemigos y situaciones que pueden pasar según la hora del día.
En zonas de vuelo es más bien aleatorio (salí y entré de una zona 15 veces sin que pasara por mañana en el ciclo de mañana-tarde-noche), pero a pie puedes forzar el cambio de hora acercándote a alguna puerta de salida, y tal vez algunos NPC cambien, otras puertas antes cerradas se habrán y notarás como la zona cambia de vida con el pasar del tiempo.
Por otra parte, tiene también doblaje (en japonés, no nos flipemos) en todos los diálogos, lo cual para la época y no siendo pocos precisamente me parece muy apto de destacar. Con mucho contenido y mucho texto opcional para leer, los desarrolladores se esforzaron en llenar de sentido el mundo que habitamos en el juego, cosa que me aporta tremendísima satisfacción.
Este ciclo sigue también con la cantidad de misiones que hay, y es que hay muchas que aportan, quizás más al universo que a ti personalmente, pero bueno, aportan. Se siente un mundo coherente consigo mismo, las lecturas y lo que te cuentan es realmente interesante y no tiene pérdida alguna leerlo.


Muchas veces te piden que busques una cosa en según que zona de vuelo, o puedes estafar a alguien haciendo que te de cosas a mejor precio y luego saques beneficio vendiéndola. También puedes conseguir muchos objetos de ayuda o partes de arma para hacer más daño en muchas de estas misiones. De nuevo, me cago en la puta, si es que parece que no he jugado nunca a un JRPG cuando hablo de esto.
No se si es bueno o malo que me sorprenda como hace la cosa más normal del género, a ver si me voy a estar yo volviendo loco. Algo que si diré es que las misiones pueden incluso alargarse varios discos y te invita mucho a buscar activamente estas misiones para recompensas.
Después de haber perdido un poco el norte hablando de esto, vayamos a lo que a muchos les interesa, el cómo es el combate en este RPG.
¿RPG o Erre pagero?
Erre pagero, erre pagero. Pues bien, qué queréis que os diga, el juego mola mogollón.
Partamos de la base, vas montado en un dragón (guiverno). No hay nada posiblemente más guay que eso, pero déjame ir un paso más adelante.
Os presento la gráfica de alineamiento de Mecha:


Imagino que ya veis venir lo que va a acontecer. Si, Panzer Dragoon Saga es un juego JRPG de categoría mecha, para ser exactos, un Size purist/Technology Rebel. He buscado esta foto durante 10 minutos para poder traeros esta broma.
Y esto es porque en combate tu controlas al dragón y a la vez a ti mismo. Veréis, podéis atacar con vuestra pistola o usar objetos, o con el dragón el cual tiene láseres y ataques especiales. El dragón, pasado cierto punto puede modificar sus atributos de una manera que me parece simple y llanamente increíble: Mediante un modulador, puedes física y gráficamente modificar los atributos del dragón, el cual se pasan directamente a su apariencia y estadísticas. Ósea que si quieres un dragón (guiverno) que sea super ágil, puedes cambiar sus atributos (Agilidad, Magia, Ataque, Defensa) y ver cómo pasa a tener más aerodinámica porque han hecho una cosa que tal vez los desarrolladores de juego entiendan más fácil, así que os traigo la misma analogía para los no tan puestos:
En desarrollo de juegos en motores más comunes (Como Unreal Engine 4 o 5, o Unity), es muy sencillo buscar tutoriales sobre tu primer juego. En todos esos siempre hay partes comunes como por ejemplo las animaciones, donde se habla de cómo animar un personaje en movimiento y que, de manera suave, llegue a correr o a pararse en seco. Eso se llama blending, y es básicamente una línea recta donde das porcentajes, y según el porcentaje de velocidad que tiene el personaje, este coge más o menos de según qué animación, para luego juntarlas y darte resultados como de parado a andando, de andando a corriendo, y de corriendo a corriendo por su vida.
En este caso, hay para cada tipo de dragón (guiverno) cinco modelos diferentes, que según tu modulas los atributos que quiere, coge el porcentaje de cada uno hasta quedar en el punto adecuado. ¿Se me ha entendido? Esta idea del equipo me parece que le da una profundidad tan innecesaria y a la vez tan rica que me dejó absolutamente flipando cuando lo vi por primera vez.


De hecho, por norma general yo llevaba el dragón (guiverno) como la foto, a tope de ataque y agilidad para golpear y pirarme cagando leches.
Esto te da la libertad de por ejemplo, ir con un dragón (guiverno) que se mueve de zona en un abrir y cerrar de ojos, o con uno que se revienta a los enemigos de un solo golpe, a otro que sea un tanque o a otro que pueda hacer mucho daño mágico. Pero claro, también está la posibilidad de que quieras atacar más fuerte y más rápido y decidas sacrificar magia y defensa, o viceversa. Puedes modificar tu dragón (guiverno) y ponerlo donde más requieras para la ocasión.
También se puede cambiar en combate gastando un turno, lo cual es excelente por si has planeado mal o la batalla tiene una fase siguiente muy diferente. Hablando de turnos, aquí los turnos se miden por una barra que se va llenando según transcurre la pelea. La mayoría de acciones gastan una barra, pero las magias consumen la mayoría dos barras y hasta tres si son muy especiales. También puedes cambiar las piezas de tu arma a otras que tienen más daño, o pueden seleccionar varios enemigos, lo mencionado antes de cambiar a tu dragón (guiverno), atacar con tu pistola o con el dragón, usar objetos y las magias que comentaba. De hecho, es un ATB (Active Time Battle) como en Final Fantasy VII Remake o Rebirth donde las acciones más fuertes consumen más barra que el resto.
Los combates suelen ir de la siguiente forma: Apareces, aparecen enemigos, se llenan los turnos y te puedes posicionar libremente en cuatro zonas de la área de combate. Según en qué zona de combate estés, el enemigo puede:
- No atacarte.
- Atacarte más fuerte y más veces de lo normal.
- No hacer según qué tipo de ataques.
- Hacer aun más ataques.
- Intentar moverse a un flanco donde ellos puedan hacerte más daño o el ataque especial.
- Huir.
- Intentar durante 30 minutos flanquearte mientras tu sigues flanqueándolo y estáis ahí bailando.
Estas zonas de combate se pueden ver en un radar debajo de la barra de combate, y van cambiando según el enemigo que combatas, el ataque que vayan a hacer y cosas por el estilo. La verdad es que esto hace que toda pelea sea activa, y no tengas por ejemplo esa sensación de estar 30 minutos en una zona nada más que pulsando el botón de ataque para subir nivel, porque todas las peleas te piden estar atento y, si estás atento, te llevas premio.
Si al comenzar el combate mantienes pulsado el botón de atacar con la pistola (A), con el dragón (guiverno) (B), o abrir el menú (C), puedes actuar antes que tu rival, y empiezas con un turno gratis para lo que quieras. Esto también pasa si tienes alguna barra llena y te mueves, pudiendo atacar tal cual te has movido y evitar que te ataquen antes, cosa que suelen hacer los enemigos llegados a un punto porque empiezan que te atacan tres veces antes de que hayas llenado una triste barra.


¿Te conviene flanquear? Pues si, porque aparte de los motivos mencionados antes, también hay dos motivos de peso, y es que hay enemigos que pueden no recibir daño según desde donde los ataques, o recibir muchísimo daño porque al girar han descubierto un punto débil. Y en un juego donde es importante que acabes con los enemigos rápido y sin que te hagan mucho daño, saber dónde y como explotar las debilidades es crítico. Panzer Dragoon Saga recompensa tu habilidad en los combates con clasificaciones. Según hayas combatido, tu clasificación de pelea será más o menos alta, y te darán más dinero experiencia y objetos o menos. Ahora bien, ¿es necesario farmear en el juego? A mi parecer, no. Sin embargo, no seré yo el que te pare de llegar a nivel máximo.
Por último así que vea para destacar, hay enemigos que son resistentes a daño de pistola o a láser, así que ten cuidado a qué y cuándo disparas, no vayas al tuntún que luego vienen los lloros. Ah sí, que casi me olvidaba. Es normal pasado cierto punto del juego que un combate sean en realidad cuatro o cinco, uno tras otro. Esto es común y te ayuda a que no tengas que buscar tantos enemigos y el juego se asegure de que estás a nivel para el siguiente reto.
¿Dificulqué?
Este jueguito aquí presente es una delicia. Y lo es porque, en comparación a otros RPG de 40,50,60 y hasta 80 horas de incansables enemigos iguales pero de otro color más fuertes, Panzer Dragoon Saga va a lo que va. Te presenta la historia, te da las herramientas y te dice venga va, que es un paseo, pásatelo bien y disfruta. Virtualmente no es necesario ponerte a subir de nivel para pasarte el juego porque mantiene bastante bien el nivel según el propio ritmo, y es una gozada poder disfrutarlo en 10-13 horas como en mi caso y decir ea. El juego no es pesado, y sus enemigos no son complicados, al menos no más de los que deberían. De hecho juraría que no he tenido ni un solo game over en el juego.
No hay tampoco una necesidad de una cantidad de enemigos abrumadores todo el rato, o de perderse en los mapas, simplemente tira para delante y ya llegarás a alguna conclusión. Además de eso, el propio juego ofrece vastos y amplios tutoriales según se expliquen mecánicas para poder asegurarse de que lo tienes todo bien claro antes de emprender la tarea. En estas cosas se nota que es un juego con mucho mimo detrás. Las cosas cuestan bastante dinero en las tiendas, pero tienes métodos de sobra y sencillos para conseguir buenas cantidades sin muchos problemas, así que se remonta a que explores, vendas y pelees un poco.


He de admitir que lo que a veces si es un poco complicado es quedarte con la copla de qué hacer o a donde ir. Por ejemplo, cuando llegas a Zoah yo me tiré por lo menos una hora dando vueltas a través del corredor mágico donde tus FPS se van a la dimensión oscura hasta que tuve que mirar que hacer y era que al NPC en concreto lo tenía ya localizado, estaba claro que era el, pero hasta que no hablara con otro antes, no podría hablar con este. Peca un poco de tener escenarios grandes y una navegación a pie no muy cómoda, pero también puede ser que yo simplemente no estuviera muy atento jugando, que cuando tomo notas a veces me fijo más en dichas notas que en el propio juego.
Para los que el idioma sea un problema, hasta donde sé el juego no tiene una traducción al español por ningún lado, o al menos no se la encontré cuando busqué la ISO o visité el foro general donde se encuentran todas esas traducciones.
Corrección, si que la hay, aunque es de fans. Pero bueno, mejor que nada es así que se agradece. Tampoco le costaba a Sega mucho coger y decir que se tradujeran las cosas macho. Luego que por qué pasada la Megadrive no vendió tan bien Sega por España, no te jode.
No considero el juego díficil, y no lo será mientras simplemente hagas lo que te pide en cada momento. Para que os hagáis una idea, llegué al jefe final hasta el culo de objetos, a nivel 53 y con cosas como el contador de magia a 999, o el ataque al máximo con el dragón (guiverno) en su última forma (desbloqueable tras encontrar una serie de piezas, el propio juego te insta/recomienda a buscarlas). ¿Fue un encuentro complicado? No, porque realmente los encuentros aquí acaban siendo más bien un puzle que una batalla de hora y media o un sota-caballo-rey como en Dragon Quest. ¿Es entonces verídico que me lo pasé metiéndole la magia más fuerte disponible por el culo? Lo es.


Por muy poco JRPG que haya jugado, la del power fantasy y la de sentir que puedes meterle un puñetazo al suelo y destruir 26 planetas y medio me la se. Panzer Dragoon Saga cumple con ello con creces.
Volare, woooah. Cantare, woooooooaaaaah.
¿Conocéis algún RPG donde en vez de moverte en un mapa desde arriba o en tercera persona, te muevas montado en un dragón (guiverno)? Yo no, pero que este juego lo haga es una pasada. Creo fielmente que este es el primer RPG donde en voz alta he dicho «Qué gustazo da moverse por el mapa así». Que puta mierda meterte en una mazmorra donde solo avanzas en cuatro direcciones y subes o bajas escaleras, pero que guapo es volar en un giroscopio con tu dragón (guiverno) por todos lados libre, como el sol cuando amanece.
Es un concepto tan único y tan especial que me sorprende que a nadie se le diera antes, pero estamos en una era donde aun había mucho espacio para idear e innovar con cosas nuevas. Si os dais cuenta, en estos años tuvimos cosas como Vagrant Story, Parasite Eve o este juego, verdaderas curiosidades y vueltas de tuerca al género que dan la posibilidad de explorar una cara diferente de la moneda, refrescante e interesante. En casos como este en concreto, no solo nos trae un combate único en su especie, sino que lo acompaña de una ración de navegación por el mundo excelente.


Poder ir con una bestia surcando los cielos, pudiendo disparar y actuar con objetos a distancia, con misiones de destrucción y reconocimiento, puzles y laberintos le da un regusto tan dulce a la vivencia que es el juego que me dejó boquiabierto cuando lo probé. En ninguno de mis sueños estaba el pensar que una puta Saturn albergara semejante joya escondida. Además, ¡es que me pone muy contento!
La razón de ser de este blog es a partes iguales traeros los juegos que pruebo y por mi parte encontrar esas joyas escondidas en las consolas que tras pasar los años han quedado olvidadas, o quizás nunca se descubrieron realmente en nuestras tierras, sean castellanas o latinas. Es la quintaesencia de todo lo que os escribo aquí, y me alegra cantidad poder transmitíroslo.
Volviendo al tema, los escenarios están perfectamente diseñados para qué puede hacer tu dragón (guiverno). Hay hasta pruebas de vuelo donde se te exige poder controlar bien a tu bestia o verte expuesto a más combates o mayores dificultades, lo cual veo genial. Si tienes un sistema como este de vuelo y no le exiges nada al jugador, mejor ni lo pongas. Por suerte, los desarrolladores del juego si pensaron como yo, y acaba siendo un mejor Como Entrenar a tu Dragón (guiverno) de lo que puede parecer para la época.
Fíjate si les moló tanto a la peña que el puto Yoko Taro (el de NieR) tomó como referencia el juego para el sistema de vuelo con dragón en Drakengard. Drakengard mencionado, repito Drakengard mencionado. Gracias por tanto John Drakengard.
Si que es cierto que destruir objetos en vuelo no es que sea la cosa más apasionante del mundo, pero porque cada vez que disparas, te paras en el aire. Rompe mucho con el ritmo de vuelo, sobre todo en según que misiones donde prácticamente lo único que haces es destruir cosas. De hecho mientras escribía esta parte he ido a mirar el speedrun con récord mundial. Digo, a ver si es que soy yo bobo y se puede disparar mientras vuelas pero no, es así 100%. Una pena esa parte, la verdad. En cualquier caso, al menos sigue siendo satisfactorio avanzar y poder destruir cada vez más y más cosas.
Esto pasa porque según nuestro dragón (guiverno) evoluciona, aumenta su cantidad y poder de láser, pudiendo atacar a más enemigos y hacer más daño, pero que además tiene el extra de poder destruir más cosas en las zonas que antes no podíamos. Quién sabe, quizás tras esos objetos que ahora podemos destruir hay rutas alternativas, objetos poderosos o cosas similares. Ciertamente te da todas las herramientas para que te den ganas de explorar todo el mapa.
Hablando del mapa, lo que si que no ayuda a la navegación es que el mapa es algo incómodo de usar. No tiene visor 3D (cosa que ayudaría mucho en este juego) y peor aún, si estás en según que zonas con varios niveles, no puedes ver partes del nivel en las que no estés actualmente. Es decir, no puedes mirar el mapa de ninguna otra planta que no sea en la que estés ahora mismo. Entre eso y que hay una animación cada vez que cambias de sitio, no siempre es lo tan rápido que podría ser como para incitar aun más el explorar todo, pero bueno, es un juego con 28 años, tampoco nos pasemos.




El menú en sí mismo también es un arte de navegación, así que comentémoslo muy por encima. Tienes tu apartado de objetos, donde puedes ver los usables, los que no tienen uso o son para vender, las partes de tu arma y las magias de tu dragón (guiverno). Por otro lado tienes a tu bestia para modular las estadísticas como comentamos arriba. Luego tenemos los modelos en 3D de cada enemigo que hemos derrotado, la opción de mapa y el menú de ajustes. Todo muy sencillo de moverse y claro en lo que es. Buen menú, estoy contento con ello, cumple su función.
Guiverno.
A ver, hasta aquí la broma. Los dragones tienen cuatro patas y las alas, de dos para arriba. Los guivernos tienen dos patas y dos alas que bien pueden servir como patas o no, pero la cuestión es que el mínimo de extremidades de uno es de seis, y el otro de cuatro. Me he tirado todo el juego escuchando como lo llamaban dragón y NO. Es un guiverno. Nunca tiene cuatro patas. Este juego debería llamarse Panzer Wyvern Saga. Me suda la polla lo muchísimo japonés que sea el juego, aquí de nuestras bestias mitológicas hablamos con propiedad.


Pero Proxy, ¿has alargado una broma toda la reseña solo por esto? Joder, si es que parece que no me conocéis a veces.
Como opinar de tu dragón.
Y ahora, la sección de la que apenas me había olvidado, que es donde recabo opiniones varias del juego y os las muestro aquí:
«Estaba jugando a Panzer Dragoon Saga y de verdad tengo que alabar este juego: no tiene controles de tipo tanque para ser un título de 1998. Todos los NPCs tienen diálogos con voz, no solo texto (algo de lo que carecen incluso muchos juegos AAA modernos). En general, es un juego increíble. En serio, que le den a Sega por no haber hecho nunca un remaster o un port.»
-u/Hanjar18, Reddit.
«Cuando se habla de Saga, la discusión suele girar en torno al juego en sí: que si fue la joya oculta de la Saturn, lo difícil y caro que es, que si quería competir contra Final Fantasy VII, etc. Pero, analizando solo sus propios méritos, ¿Cómo es realmente el juego? A mí me gusta, pero no es la historia ni el juego más brillante que haya jugado; incluso diría que a veces no da en el clavo.
Bueno, primero, me gusta que intente seguir su propio camino estando en el universo de Panzer Dragoon y cómo están vinculados. Al explorar más del universo de PD, me encanta lo realistas que son los pueblos, se sienten como personas reales, ¡Gash es el mejor! No es un juego muy largo comparado con otros RPG (12 horas).
Ahora, hay cosas que me echan para atrás; la principal es que la historia, aunque me gusta, es quizás demasiado o muy poco por momentos. Aunque no odio a Edge, no es tan interesante, y Azel, para lo grandioso que es su trasfondo, nunca fue tan convincente; quizá desearía que Edge o Azel hubieran tenido algunas conversaciones simples pero efectivas entre ellos o con otros. Ojalá Craymen estuviera más desarrollado.
A veces los mundos exteriores se sienten vacíos, y lo peor son las torres, con pasillos innecesariamente largos que me amargaron bastante la experiencia. Y, en general, la historia no es algo que «debas experimentar» sí o sí. La historia de PD destaca por su minimalismo y por dejar que la atmósfera hable por sí sola, y cuando intenta ser algo más que eso, bueno, funcionó hasta cierto punto, pero no es la obra maestra que yo quería que fuera.»
-u/normbreakingclown, Reddit.
«Definitivamente es el mejor JRPG de Saturn. Los emuladores de Saturn están muy bien ahora y lo he jugado entero en mi teléfono sin problemas. Si hubiese vendido más copias, creo que tendría el mismo reconocimiento que otros RPG clásicos como Final Fantasy. Se merece más reconocimiento: historia, jugabilidad y personajes tienen todo lo necesario para ser un RPG icónico si fuera más accesible.»
-u/WoodenCattle_303, Reddit.
Como Proxy opina de tu dragón.
Para mi, este ha sido un juegazo. El como un juego de esa época hizo este tipo de concepto que tan bien se trasladó a la realidad en una consola como esta me parece alucinante y flipante. Aluflipante. Que yo, que tengo mis ciertos problemas con los JRPG porque bien no los consigo romper o se vuelven muy largos y tediosos haya estado con el culo pegado al sofá disfrutándome cada minuto del juego es de libro, es una pasada. La historia es compleja y bien estructurada, con muchísima información que da al mundo sentido lo mires por donde lo mires.
Es como cuando miras a una casa previa a que empezaran los síntomas de la crisis del 2008: Bien amueblada, con tuberías de cobre buena, con instalación eléctrica segura y robusta, y con las paredes maestreadas. Que lo ves y dices «ya tiene que caerle una bomba para que se caiga esto». Todo el juego está bien atado, soldado, y donde no tiene puesto silicona de alto grado de sujeción.


El combate es un soplo de aire fresco a tantos sistemas de turnos duros y estrictos, donde el mínimo hecho de poder rotar al enemigo hace de cada combate su propia experiencia frente a todos esos otros títulos donde la propia experiencia de enfrentar enemigos es más tediosa que rellenar una solicitud única a cualquier organismo del gobierno.
Volar con tu dragón hace que cada paseo por cada zona sea divertido, atractivo y te invite a seguir explorando y descubrir más y más por todos los biomas y escenarios que el juego tiene para ofrecer, además del añadido de la verticalidad al movernos en zonas a veces enormes y otras que son un agujero de descenso hacia el malo maloso.
Los elementos de tu RPG de confianza están todos ahí, pero con una vuelta de tuerca dada para que se sienta lo suficientemente diferente como para que en tu cabeza no suene un «Es lo mismo de siempre» de manual. Tiene misiones secundarias para aburrir, y te dan de todo, desde curas hasta información sobre el mundo porque sí, aquí aun consideramos la información como moneda de cambio.
Hay personajes de todo tipo, desde totalmente planos y claramente de fondo hasta personajes con una profundidad que creo aun a día de hoy es envidiable para muchos juegos. Todos se notan hechos con mimo, al igual que los escenarios y situaciones en los que podemos encontrarlos. Realmente dotan al mundo de vida.
Aunque no tanto como la arquitectura que podemos observar dentro del continente, como esa fusión de tecnologías de diferentes eras crea un mundo parcheado totalmente lógico consigo mismo y lleno de vida e interés por ser descubierto y trazado por las manos de alguien a lomos de un dragón. Una variedad de paisajes, enemigos y situaciones en cada sitio que dotan de vitalidad a todo un terreno.


Si ando ya resumiendo un poco, este juego lo recomendaré hasta que la diñe, es simplemente genial y espero de corazón que leyendo este ligero y liviano texto os invite a pillar un emulador o una Saturn y jugarlo porque de verdad, no tiene pérdida. Además, es un juego corto, lo cual en lo que es la frenética vida de hoy en día se agradece echar 12 o 13 horitas y no 45. Su formato lo predispone y puedes parar de jugar prácticamente donde quieras, hay puntos de guardado por todos lados y no hay penalización ninguna por abusarlos.
La experiencia de juego te hace sentirte como un verdadero jinete de dragones (guivernos) en cada momento y lo exprime al máximo, ya sea pilotándolo por trampas y alarmas por una torre ultra sofisticada, que sea en una sala kilométrica subterránea combatiendo contra un monstruo de dimensiones bíblicas que se transforma según va siendo derrotado. Cada enemigo es un mundo, debes aprender las mecánicas y saber explotarlas para conseguir la mejor clasificación posible y poder derrotar a cada vez más y más fuertes enemigos.
No os voy a decir que os compréis el juego o la consola para jugarlos en hardware original porque a pesar de lo verdaderamente bonito que es (artística y gráficamente hablando, me sigue pareciendo una burrada que la Saturn pueda mover eso sin cagarse encima), pero os invito muy fervientemente a que os pilléis un emulador y la rom y le deis un tiento porque insisto, no tiene pérdida.
A draconear siempre.
Outro.
¿Cómo andamios? Que pasada de juego, y que pena que me haya dado tanto por culo para jugarlo, pero aun así creo que ha quedado una reseña bonita y clara donde claramente se nota que me ha encantado el jueguito. Ha sido un gustazo poder empezar el año con un juego así, y también liberarme porque claro, hasta que no termino uno no quiero ponerme con otro porque sino se me mezclan las notas y es un pifostio del 15.
Si que he estado dándole a deshoras al Fallout 3/New Vegas con el Tale of Two Wastelands que comentaba la última vez, ahora mismo voy casi nivel 30 y no he hecho ni la mitad de misiones secundarias así que os podréis imaginar cómo acaban los Sanguinarios con los que me cruzo. Igualmente no temáis, no pienso hacerle reseña a eso me puedo morir antes vaya, me puede dar algo. Si la longitud de esta os parece larga, para cada Fallout necesito un libro. Me da mucho respeto el día que me toque hacer alguna reseña de juegos de misma temática.
En cosas de la vida, poco tengo que comentar, la verdad. Un enero loco como todos los eneros. Me toca instalar un termo eléctrico y en brevas el horno porque decidió romperse de la nada, lo cual es cojonudo como os podéis imaginar. Estos años toca ahorrar porque hay planes muy muy guaperrimos, pero por lo pronto toca organizar un viaje y medio y otras muchas cosas más.
Tenía también ganas de terminar este porque quiero empezar el Oni, que me llamó mucho la atención cuando lo descubrí y mi instinto me dice que podemos tener candidato ahí a juegarraco bien guapo, así que ya este finde probablemente haga las pruebas y empiece. La PS2 no me dio muchos problemas con el Dirge of Cerberus, así que veremos si se comporta para este.
No creo que nos veamos ya hasta mediados de febrero, así que que paséis un muy buen resto del mes, ánimo con esa cuesta de enero, y nos vemos en la próxima reseña.
¡Chao!









