Hablando de Videojuegos

HABLANDO DE
VIDEOJUEGOS

Final Fantasy VII: Dirge of Cerberus, el Kingdom Hearts de los que cotizan.

 

¿El segundo Final Fantasy en menos de un año? Bueno, si yo os contara lo que me gusta, estaríamos aquí todo el día. Sin embargo, os traigo un Final Fantasy diferente, uno hijo de Kingdom Hearts, de la época, y de esa era tan guay donde ser emo era un sentimiento y no una estética para decir «gótica culona».

Pero claro, ninguna buena reseña de Proxy aquí presente podría comenzar sin hablaros de la penuria que he pasado para jugarlo. Debo admitir que esta vez no es tan jugosa como las otra, pero espero que os sepa a buen alimento.

 

Problemas++.

 

¿Recordáis cuando tuve que resetear todo mi ordenador a principios del mes? Yo también me acuerdo. Entre otras muchas cosas que eso fastidió, una de ellas fue mi PS2. Veréis, yo cargo los juegos de esta consola desde el PC, por temas de almacenamiento y rendimiento. Tengo un MSX4ISO o como se diga que si, tiene SD para el puerto de Memory Card. Sorpresa, ese puerto es lentísimo. Es tan lento que no reproduce bien siquiera los FMV (Full Motion Video) y acaba uno viéndolos como un pase de diapositivas. Total, que en su día me dio por preparar una unión mediante red para que, mientras tuviera los juegos en mi ordenador, la PS2 pudiera correr la ISO desde ahí, liberando rendimiento de la consola y permitiendo jugar en condiciones.

Bueno, eso tuve que volver a montarlo entero, algo coñazo pero nada que no se pueda superar. La ISO en sí tampoco fue terrible, pero si un poco más de cacharrear. Os voy a ser sincero, ya se me pueden tirar todos los retrogamers encima que si mi pantalla es 16:9 el juego se estirará a 16:9. Punto. No se discute, os jodéis. Claro, eso requirió de buscar la manera de hacerle eso al Dirge of Cerberus. Primero probé el OSSC, pero no me cuadraba. Luego busqué un parche y lo apliqué a la ISO, y aunque a priori parecía no funcionar, luego comprobé que si, pero seguía sin estar a 16:9. Por último ya me metí con los settings de OSSC de nuevo, pero ni con esas bien ya configurado se veía como quería.

Ah. El mando me habló en sueños.

El mando me dijo, púlsame, quizás puedas hacerme zoom con la propia tele.

Victoria.

Si amigos míos, acabé por hacer más grande la imagen en la pantalla con tal de que estuviera de esquina y esquina. ¿Y sabéis qué? No pudisteis evitarlo. Dejad que el peso caiga sobre vuestra conciencia.

Suficiente charla, poneos cómodos, que voy a estar aquí un rato explicándoos la Nomurada de turno.

 

La historia hasta ahora.

 

Vamos a situarnos un poco. Es 1997. El novio de tu mujer te ha regalado una PS1 con el Final Fantasy VII, mientras a ella se la lleva a vuestro cuarto. Pones la tele a toda pastilla, aún así la pared tiembla. No le prestas mucha atención, porque estás jugando al mejor juego de la historia y está empezando a sonar la música de Midgar y la intro. Te llamas Manolo y tienes 41 años.

Has disfrutado la historia más profunda, sentimental, y real que verás en tu vida, incluida la parte en la que un tío con un ala corta un edificio por la mitad con una katana de 2,20. Uno de los personajes de la historia te lo encuentras en una tumba bajo la mansión Shinra en Nibelheim, durmiendo tras sabe nadie cuantos años, ataviado con un traje de cuero negro ceñido, unas botas y guante izquierdo con latón dorado y una capa roja que parece tener vida propia. Parece un vampiro, pero no es más que Vincent Van Gogh digo Vincent Valentine.

 

 

 

 

Llevaba un fierrote en la cadera, una pistola enorme, y una cara pocos amigos y menos palabras. Según avanzabas en el juego, descubrías algo más de el. Realmente fue un Turco, aquella organización de agentes de la secreta de Shinra, que fue objeto de experimento y convertido en un monstruo, en lo que es ahora. Si realizaste su contenido, verás que quién hizo esos experimentos en el fue la Dra. Lucrecia, también su amor. Con ello desbloqueabas Caos, su último y más poderoso límite, que lo convertía en una bestia de poder mítico incontrolable por nosotros, pero segura de hacer un destrozo de ser invocada.

Eso es, a priori, lo que uno necesita saber para más o menos entrar en Dirge of Cerberus sin estar más perdido que un elefanta en el Corte Inglés. ¿Sabéis la que lie para decirle donde está la salida? Hace años que no hablo trompeta.

 

Lore lore, mako mako.

 

No espera, tengo que hacer un inciso aquí antes de nada.

Cuando estaba escribiendo esto, puse el titulo del párrafo y me entró risa. Esa misma noche, mientras daba una caminata con Chori por el paseo marítimo se me ocurrió la siguiente brillante idea:

 

 

 

 

Esta monstruosidad está a la venta, no es broma. Hazte con la tuya ya para llevarte a casa el chiste más original de Final Fantasy VII que te podrías imaginar jamás. Si queréis una, podéis mandarme un MD por Instagram, Bluesky o Twitter y lo hablamos, según cuantos interesados haya y tal, hago precio y os lo comento. De hecho, qué cojones, entrad en el Discord y lo hablamos ahí. Ahora si venga, vamos con la historia. Poneos cómodos, pillad varias bebidas y aperitivos, cancelad vuestras citas. Vamos a estar aquí un rato.

 

Han pasado 3 años desde que los héroes de la guerra de Jenova mandaron a tomar por culísimo a dicha Jenova y a su «hijo», el Séfiro. Esta guerra y el propio Meteoro causaron destrozos en Midgar, la capital del planeta, la cual en tiempos de ahora ha colapsado liberando a Deepground, un grupo paramilitar cómicamente fuerte que no sabe leer la vibra, y contempla como buena idea iniciar otra guerra así sin previo aviso y sin motivo aparente.

Esto nos pilla a nosotros, Vincent Valentine, echando una siesta en la ciudad de (Keep) Kalm (And have a café con leche in plaza mayor).

Un mensaje de Reeves, miembro de la WRO y héroe de la guerra también, nos llamó a este pueblo para comentarnos algo. Somos de repente despertados por una aparente invasión de las ya mencionadas fuerzas de Tierraprofunda. Según vemos, los soldados van precisamente en su búsqueda, imagino que lo que buscan es erradicar a los emos y el es el último con vida. Nada, hay de todo por aquí. Están seleccionando y matando a según que civiles, y a otros se los llevan a dios sabe dónde. También hay como un tutorial algo extraño, pero eso no es importante. Llegamos a una plaza donde nos recibe un helicóptero muy agradable que no sabe que nos bajamos al Séfiro, así que tras 4 materias y media se pira echando hostias, pensando si realmente fue aquello una buena idea.

 

 

 

 

Por fin nos encontramos con Reeves, quien nos pone al corriente de lo que sabe hasta ahora. El resumen es el siguiente: «Está chunga la cosa».

Justo donde estamos hablando aparecen soldados de Deepground, y Tsviets, un cuerpo especial de la misma, con Azul y Shelke delante nuestra. El primero es un tanque con patas, y la segunda, la Futaba del grupo. Quieren la protomateria, y como tu no llevas nada suelto, les dices que nanai y que se busquen otro transeúnte. Reeves es abatido en combate, pero no pasa nada, ¡porque era un muñeco! Estaba Cait Sith, el (verdadero, no Reeves) héroe de Jenova pilotándolo, por lo que podemos considerar a este juego para la categoría de Mecha. Nos pide liberar la ciudad, y ya hablaremos cuando termine.

 

 

 

 

A partir de aquí, y con «ayuda» entre muchas comillas porque el que ayuda soy yo, vamos avanzando hasta la plaza de la capilla del pueblo, donde el helicóptero aparece de nuevo.

Eso a Vincent no le hizo gracia.

Bueno ni eso ni nada, ¿no veis que está muerto por dentro?

Nada, bicho que vuela convertido en chatarra y charlamos con Reeves. Este nos comenta que algo raro está pasando en Edge, ha desaparecido prácticamente toda la gente de la zona sin dejar rastro. No es época de playa, así que no cuadra que no quede ni el tato en el pueblo, así que como favor vas a investigar. En ruta al destino, somos atacados por unos ciberperros que consiguen hacer que volquemos la camioneta, así que sin mucho problema seguimos ya andando hasta allí.

 

 

 

 

En una escena vemos a la aparentemente culpable de esas desapariciones, otra de los Tsviets, Rosso la carmesí. Pero eso Vincent no lo sabe, puesto que esa escena nos la han enseñado a nosotros, los jugadores. Total, llegamos. Una pelirroja con un brazo de metal y cara de pocos amigos nos recibe, es Shalua Rui, doctora de la WRO. Por dentro Vincent piensa algo como «Si la doctora está pegando tiros, ya me imagino como funciona el resto de la organización». Avanzamos por la ciudad fantasma, únicamente habitada por francotiradores, enemigos y perros del estado. Al menos, hasta que nos encontramos con un soldado a punto de morir, que nos confiesa que sigue aquí porque huyó cuando vio el percal. Nos dice que sea lo que sea, está pasando en la fabrica a las afueras, así que allí marcamos destino.

En una plaza donde pusieron campamento unos cuantos tiradores nos encontramos a un niño a punto de morir, al que salvamos varias veces. Por fin lo alcanzamos, y decide guiarnos hasta donde podamos seguir hacia el complejo. Nos pide venganza, como buen niño con sed de sangre por la muerte de sus seres queridos. La ciudad está totalmente invadida de fuerzas invasoras, como si de Málaga en pleno julio se tratara, pero nos abrimos paso hasta allí. Una vez dentro, nos encontramos con uno con complejo de personaje principal tendiéndonos una emboscada. Francotiradores, soldados y el señor, armado con:

  • Ametralladora
  • Lanzamisiles
  • Espadón

 

Nada pues, limpiamos la zona y lo usamos de juguete de mascar invocando al límite de Vincent, una bestia Galiana. No obstante, tras salir de ahí nos encontramos con la causante, Rosso, quien comienza a pelear con nosotros y hace que Vicent se mosquee, lo que libera a Caos, su transformación final. Rosso es absolutamente destruida por Caos, y la fuerza a huir de la zona. Vincent cae inconsciente tras aquello, y despierta en el cuartel general de la WRO, todo esto siendo plan de Deepground, que ahora tras seguir a nuestro protagonista tiene por fin la localización del cuartel, y lo ataca en gran escala. No pasa nada, pasamos de pueblos clásicos y góticos (qué digo, todo aquí es gótico) a la parte más tecnológica del espectro.

Tower defense, pero como si te hubiera ya entrado el enemigo hasta la cocina. Vamos piso por piso, limpiando los invasores y protegiendo a los soldados de la organización. Justo al llegar arriba y salvar a Reeves, nos encontramos con lo peor, están yendo a por la doctora y su investigación sobre todo esto.

 

 

 

 

Igual que subimos hasta el piso más alto ahora bajamos, y bajamos más aun hacia los niveles bajo tierra del complejo. Cuando llegamos, Shelke está a punto de atacar a quien, ahora descubrimos que es su hermana, Shalua. Un no tan emotivo (por la propia falta de emociones de Shelke) encuentro después, persiste en la idea de matar a su hermana, y la paramos ahí mismo a balazos. No os preocupéis, eran balas narcóticas, lo que me hace pensar que una run pacifista de este juego sería hasta cierto punto posible. Resulta que abdujeron a Shelke hace 10 años, y desde entonces Shalua ha estado buscándola sin parar, hasta que, por cosas de la vida, fue su hermana pequeña la que la encontró primero.

 

 

 

 

Nada, ni un respiro. Según salimos por la puerta, Azul cae desde el piso superior, y comienza a caminar hacia nosotros con ganas de arrancarnos la protomateria esa que tanto quieren de donde sea que la tengamos. Reeves nos guía mientras huimos hacia un hangar con un lanzacohetes, que parece que por fin hace que pare. Literalmente el Juggernaut de Marvel, porque al tío se la sopla. Finalmente, gracias a unos cuantos barriles explosivos muy bien colocados, conseguimos matarlo, y poner fin a la persecución. Por fin parece haber calma en el cuartel general.

Es entonces cuando Vicencio decide por su propio criterio dirigirse a la mansión de Shinra, en Nibelheim, donde nuestro protagonista como tal comenzó a existir. Todo esto que está pasando le está despertando una cantidad ingente de dudas, y ya va siendo hora de echar algo de luz sobre el asunto. De hecho, hasta ahora no os lo había dicho, pero durante el transcurso del juego nuestro goticonista preferido ha estado teniendo sueños. Sueños de cuando un científico le disparó, de cuando el amor de su vida estaba con el, y de cómo experimentaban con su cuerpo para convertirlo en lo que es hoy. Como es lógico, si lleva 3 días dándote la neura fuerte con imágenes de tu pasado, eventualmente querrás averiguar qué narices pasa.

 

 

 

 

Como lo cliché que es a estas alturas, entramos por las cloacas, pues se sabe que Deepground ha asentado sus fuerzas en la mansión. Hay algunos Sahagin, pero de un tiro vuelan. Mis dieces al nivel de cloacas del juego, muy cómodo muy estético. Después de lo que parecen 20 minutos de techos bajos, jumpscares y chapotear en aguas grises y sucias++ llegamos al sótano de la mansión, donde el juego se ríe un poco de nosotros dándonos la opción de golpear sigilosamente al enemigo para eliminarlo sin que el resto se den cuenta.

Por cierto, a estas alturas ya conocemos la intención del grupo terrorista gracias a que Cait Sith se infiltró bajo Midgar: Planean resucitar a Omega, un arma legendaria que cuando el planeta esté muerto, cogerá todas las almas de los seres vivos y se pirará a otro planeta. Le dan de comer gente de energía limpia para forzar su despertar, y en ese plan genocida es donde entra Caos (pues acompaña a Omega), nuestro Vincent.

 

 

 

 

Una polla, te ven igualmente y te vienen como siete soldados a la vez. Caíste en el viejo truco, que tengas un feliz [INSERTE AQUÍ DÍA DE LA SEMANA]. Total, un poco de lucha en espacios cerrados y llegamos a la famosa biblioteca donde el mismísimo Séfiro le dijo al Nube Strife: «Tengo que ir a ver a mi madre.», dio una voltereta en el aire y salió volando.

Es aquí también donde a Vincent le da un jamacuco de tanto recuerdo, donde Lucrecia (la novia muerta de nuestro héroe) le dice que ha dejado listos para el unos informes para tal vez comprender su situación, y esclarecer todo lo que está pasando, al menos consigo mismo. Todo esto nos lleva a limpiar la mansión de discos duros que contienen información de su tesis sobre Caos y Omega mientras avanzamos por encima de enemigos.

 

 

 

 

Como estamos en zona de «Ey, ¿te acuerdas de Final Fantasy VII?», pasamos por zonas como la propia mansión, la habitación con el ataúd donde encontramos a Vincent por primera vez (ahora hay un SOLDADO dentro), o la habitación con la caja fuerte. Sin embargo, justo mientras terminamos de encontrar el último de los informes tenemos un encontronazo con Rosso la Carmesí, de los Tsviets. ¿Os acordáis de ella? Es el único personaje con un acentazo ruso que flipas. Nos ha tendido una trampa, y libera a un robot de combate contra nosotros que nos combate en la entrada de la propiedad, pero cae ante nuestro poder y pociones muy funcionales. Sin embargo, en un momento de desprotección, esta malvada arpía nos sorprende, y nos mete la mano desde el costillar hasta la mandíbula, arrancándonos la protomateria de donde iría nuestro corazón.

 

 

 

 

 

Resulta que en si lo que nos permite es mantener a raya a Caos, quien vive dentro de nosotros y ahora ruge libre por liberarse y destrozar todo. De no ser por Yuffie Kisarage, la rosa blanca de Wutai, y el segundo alivio cómico de este universo, habríamos palmado. Pero sus grande habilidades consiguen cegar a Rosso, y nos arrastra para escapar antes de que la pérfida villana rusa acabe con nuestra vida. En el viaje de vuelta al cuartel general, y ahora con alguna respuesta más que antes, somos derribados cuando estábamos llegando, y quedamos inconscientes. Para cuando hemos despertado Yuffie sigue aun así, así que nos adelantamos para asegurar el perímetro.

 

 

 

 

 

Las fuerzas de Deepground aparecen un poco más adelante de la propia fauna, y ya están en una invasión a escala completa del cuartel. El número y fuerza del enemigo se va superando con creces, y tras abrirnos un hueco entre el fuego cruzado, conseguimos llegar a la doctora, pero es entonces cuando descubrimos que todo esto fue un plan de Azul, quien fingió estar muerto para poder infiltrarse en el corazón de la base y hacer el mayor destrozo posible. Salvamos a Shalua, a quien acompaña una Shelke más receptiva del mundo exterior, pero no por mucho. Azul pretende acabar aquí y ahora con todos los presentes, incluyendo con Shelke, ahora que Weiss (el cabecilla del grupo) ha ordenado su ejecución por dejar de servirle.

Usando una materia conseguimos parar su avance, hasta que nos descubre que el es como Vincent, y usando su límite se transforma en un archibégimo de fuerza descomunal. Nuestras balas no le hacen nada, y nuestra única salida es retenerlo hasta conseguir escapar tras una puerta que no podrá derribar. Entramos de milagro, pero Shalua no. Ella se sacrifica por nosotros, y en una escena bastante grotesca que no vemos seguida de un fuerte golpe, un liquido blanquecino se filtra a través de la puerta que nos separa de la muerte segura.

 

Nota del editor: Yo entiendo que no querían poner rojo sangre pero no creo que blanco fuera un color más aceptable.

 

 

 

 

 

El cuartel general: Destruido. La moral: Por los suelos. Ganas de Venganza: Aumentando. Cid: Highwind. ¿Cid? Huh, se ve que a pesar de todo, Reeves hizo algo bueno, y una cantidad ingente de aeronaves capitaneada por el mismísimo cuñado putero fumeta alcohólico de la saga viene en nuestra ayuda, junto al resto de tropas de la WRO. Se ve que Deepground tiene todo lo que necesita para invocar a Omega, así que todos debemos dirigirnos a Midgar a parar esta locura. De hecho, cuando digo todos es todos, por tierra van Cloud, Barret y Tifa, y con nosotros van Cait, Yuffie y Cid. ¿Qué dónde está Red XIII? Eso quisiera saber yo. Durante el vuelo tenemos la que quizás sea (no no, seguro es) la única estancia del juego donde podemos descansar y explorar sin enemigos.

En la nave podemos charlar con los miembros de la WRO y de nuestro antiguo grupo, recibiendo información del estado actual del mundo, a lo que nos enfrentamos y como todos confían en nosotros. Adentrándonos un poco más, llegamos a una sala de comunicaciones donde las dos hermanas se encuentran, una pensativa, de pie, y la otra en coma sin pinta de despertarse tras el embiste de Azul.

 

 

 

 

Shelke se abre ante nosotros tanto como le es posible, y promete ayudarnos en nuestra misión para salvar el mundo, haciendo de enlace entre las fuerzas aliadas, nosotros y el estado de la batalla por venir. Todo lo sucedido le han otorgado nuevas ganas de vivir, y no va a tirarlas así como así. Todo el equipo se reúne, y planeamos el ataque: Vincent irá a su puta bola que para algo es el prota a por la cabeza de Deepground, mientras el resto trabajan por romper los reactores de Mako aun funcionales en la ciudad para evitar que Omega pueda acceder a la corriente vital tan fácilmente. Fácil, sencillo y para Pegi +12.

Es también durante este momento en la nave que Shelke nos hace saber que dentro de si hay, por así decirlo, una copia de la Dra. Lucrecia, sus investigaciones y conocimiento. Nos comenta entonces que los informes Omega están incompletos, y que accederá a la red y nos unirá a ella como enlace para intentar rellenar todos los huecos posibles. Es por eso también que Vincent ha estado teniendo visiones de sus recuerdos cerca de Shelke, pues su parte del psíquico de Lucrecia se manifestaba gracias a ella. Con una esperanza renovada, y con Caos a punto de hacernos perder el control, nos metemos de lleno en el FMV del juego más largo creo yo. Comienza el asalto a Midgar.

Miles de tropas aéreas de la WRO se acercan por aire, y otros miles por tierra liderados por los antiguos héroes del mundo. En una super ciudad destruida y dejada de lado desde hace tres años aparecen desde las profundidades unas inmensas legiones de Deepground, con robots y unidades aéreas tan numerosas que prácticamente no se discierne el suelo de las tropas.

 

 

 

 

 

La batalla es cruenta y comienza rápido, con fuego antiaéreo que obliga a la WRO a llevar el combate al suelo y con un alto índice de bajas por ambas partes. Cloud y compañía comienzan a repartir leña también mientras Vicent y Yuffie hacen un salto HALO montados en una especie de patinete de Xiaomi volador. La bajada es complicada, y tras recibir unos impactos en la tabla esta dichosa, decidimos aterrizar en los restos del sector 7, bajo la placa que cayó en su día tras el intento de genocidio controlado por Shinra. Justo justo en el cementerio de trenes, fíjate tu. Para vosotros jugadores.

Shelke nos bronquea por aterrizar a posta como a 3km del objetivo, pero nos la sopla, somos Vicente. Si en FFVII los suburbios estaban en la mierda, te puedes imaginar cómo estaban ahora, después de años de descuido. Ayudando a las tropas de las WRO vamos avanzando a través de unas abismales cantidades de enemigos más duros que una piedra, hasta que comenzamos a subir hacia el edificio Shinra. Según la información, la base de Deepground se localizaba en una altura desconocida bajo el edificio, así que ese es nuestro objetivo. Tras hordas y subidas, llegamos a un acceso a la plataforma superior, donde nos espera Rosso, quien por fin se enfrenta a nosotros.

 

 

 

 

Se pone chula, es imbatible, pero dos minutos y medio más tarde está comiendo polvo de terrible manera. Decide que no se va a dejar morir por la espada, y se tira al vacío. Como buena lógica de videojuegos, lo más probable es que no esté muerta, pero vete tu a saber. Quizás salga en la secuela, por ahora no sabría decir porque el juego tiene casi 20 años, pero de nuevo nunca se sabe. Con el camino libre, y un Caos que cada vez se nos va más de madre, entramos al edificio Shinra. Está totalmente derruido, y a rebosar de antiguos SOLDADOS de la compañía y fuerzas de Deepground. Fuerzas que, por cierto, en manos de Nero el azabache, han capturado a Shelke en la nave de Cid, y ha causado que se estrelle. Por suerte o por desgracia el putero sobrevive. Mala hierba nunca muere.

 

 

 

 

 

Según vamos descendiendo por los ascensores descubrimos un vacío gigante hasta el suelo de dios sabe cuanta profundidad. Parece que incluso con Meteo, esta parte sobrevivió impacta. ¿Quizás era parte de un plan mayor que nunca llegó a realizarse? Nos comunicamos con Cloud y Tifa un poco antes de sumergirnos en el subterráneo, antes de que se corten las comunicaciones. Navegamos un segmento de pilares con oficinas, talleres y zonas de alta tecnología, para eventualmente comenzar un descenso en un ascensor hacia lo que si parece la puerta de la base secreta.

Es entonces cuando lo vemos, Azul nos está esperando ahí, y ahora ya si que si no hay escapatoria, toca enfrentarlo. La primera fase parece que cae con relativa facilidad pese a que usa un cañón dos veces más grande que el, que en si ya es dos veces una persona normal y corriente. Sin embargo comienza su segunda fase en archibégimo, y la única manera de dañarlo es usando materia, o usando nuestro límite.

 

 

 

 

El titán cae, pero no somos nosotros quien le da el golpe final, sino Caos, quien lo empala con su propio cañón, con un lanzamiento digno de las olimpiadas. Cuanto más se acerca al reactor 0 Vincent, más peligroso se vuelve Caos.

Quien está viendo esto desde la distancia es Nero, quien decide centrarse en Vicencio, a quien ve ahora como una amenaza real. En una escena digna de Kingdom Hearts, se abre la puerta de Deepground, y accedemos a una cuenca por arriba, desde donde se vislumbra lo que parece «Antiguo Midgar» por decirlo de alguna manera al fondo.

 

 

 

 

En su centro corona la vista el reactor 0 de mako, donde creemos que quieren invocar a Omega. Tras lo que parecen otros 30 minutos bajando, enfrentando a enemigos inmunes a las balas, a demoni y por zonas con mal yuyu además de una sección sobre railes (literalmente), llegamos al comienzo de la ciudad. Ya no hay vuelta atrás, así que nos remangamos y comenzamos la bajada por la zona más infestada de enemigos de todo el juego.

Aquí ya roza lo absurdo, estamos en la ciudad inexistente de Kingdom Hearts 2, pero cambia los sincorazones e incorpóreos por enemigos armados hasta los dientes en cada puta esquina, con torretas, robots, perros y hasta el apuntador. No solo lo digo por los enemigos, realmente estamos en una ciudad muerta llena de malvados seres que intentan destruirnos, con el claro objetivo frente a nosotros en el centro de la zona, gigante y resplandeciente. Qué será lo siguiente, ¿que el malo tenga el pelo blanco como Xemnas? Por el poblado encontramos equipamiento de alto nivel, trampas y secciones de arena, para eventualmente cruzar un puente en la parte baja, donde la oscuridad nos envuelve.

 

 

 

 

 

Parece que fuimos devorados y seremos presa de ella, pero las palabras de Lucrecia nos calman lo suficiente para escapar de ella, recuperando el control temporal de Caos poco a poco. Somos nacidos de la oscuridad, no nos puede tomar rehén. En esto que vemos qué le ha pasado a Shelke, y es que está sumida en la oscuridad que controla Nero protegida por una materia, pero solo durante un tiempo. Es durante esta escena que recordamos algo de la doctora, en concreto el cómo ella y Grimoire Valentine, el investigador y padre de Vincent, descubren a Chaos, y donde la oscuridad que recogieron de esa materia cristalizada ataca a Grimoire.

No sabemos si fue ese ataque o qué, pero lo siguiente que vemos es su muerte. Se ve que Valentine no estuvo ahí en el proyecto solo por suerte, pues en principio es un turco cualquiera como el resto. Estos sentimientos se ve que se mezclan con los de Shelke, que entonces recuerda la muerte de su madre, y a Shalua reconfortándola sobre cómo volverán a encontrarse en la corriente vital. Una conversación con una imagen de su hermana nos revela entonces el cambio de personalidad que ha tenido durante este tiempo, y recupera las ganas de vivir al completo, manteniendo fuerte la barrera a la espera de Vincent.

 

 

 

 

Volvemos a nuestro tirador favorito, quien tras avanzar un poco más se encuentra con Nero cara a cara en la entrada del reactor. Vemos a un hombre consumido por la idea de la idolatría a su hermano, y quien no duda en enfrentarnos para protegerle. Un primer combate donde nos pone a prueba después es lo que sucede a continuación, seguido de un intento suyo de capturarnos en la oscuridad. Ambos fallan estrepitosamente, pero lo segundo nos permite sacar a Shelke de ahí, cual caballero de radiante armadura. Cuando Nero nos ve salir sanos y salvos y encima acompañados, pretende probar otro método más extremo, pero la intromisión de Yuffie le aburren tanto que se inventa que su hermano lo está llamando y se pira ahí mismo. Increíble.

Durante ese camino, vemos más recuerdos donde visualizamos un joven Vincent pidiendo respuestas a Lucrecia, por haber trabajado con su padre. Ella se culpa de su muerte, y está totalmente afligida. Tanto, que tal vez fue aquello lo que la separó de Vincent, y la acercó a Hojo para sus experimentos. Si aún no os habéis dado cuenta, el científico sin cara de los flashbacks es Hojo, el científico loco del Final Fantasy VII, y es, en parte, el padre de Sephora. Eso convierte a Lucrecia en su madre, pues el quería inyectar a un bebé con células de Jenova para crear al ser definitivo.

 

 

 

 

 

 

Con ayuda de nuestra ninja favorita, dejamos a Shelke en una especie de capsula para que se recupere de todo esto, y nosotros nos disponemos a avanzar hasta la mismísima boca del lobo. Navegamos las entrañas del reactor hasta la misma puerta, no sin ello enfrentar a las últimas fuerzas del ejercito en el proceso.

A estas alturas, ¿Qué es un poco más de esfuerzo?

De hecho, nos ataca un helicóptero y un montón de demonios voladores, pero vamos infladísimos, no tienen nada que hacer. Junto a Yuffie entramos en la sala del reactor, donde Nero se muestra ante nosotros, junto a un Weiss de pelo blanco (si hombre venga ya) postrado muerto en un trono. Nero comienza pues a reanimarlo, usando el poder del Rebirth (apunta eso Nomura) y toda esa energía mako ahí en el reactor. Intentamos pararlo, pero nos envía a la sala anterior de un cañonazo de oscuridad.

 

 

 

 

 

Yuffie casi muere, pero la salvamos justo a tiempo. La dejamos descansando y nos enfrentamos a Nero dentro de la oscuridad en un sitio que parece sacado de Dissidia. Este primero toma una forma similar a Ánima, la invocación del Final Fantasy X, no el juego de rol, y tras forzarlo fuera de esa máquina, nos enfrentamos en un último duelo del que por fin parece que cae derrotado por último. Salimos de la oscuridad, y nos ponemos rumbo a la sala de nuevo, donde un Weiss ya despierto nos recibe.

 

 

 

 

Cuando llegamos, le da un ataque de risa tan fuerte que en vez de morirse el, mata a su hermano atravesándole el pecho con la mano. Empieza a hablar de que si su plan ha funcionado, que todo ha salido a pedir de Milhouse, no se qué de una red neuronal, y de que ahora el es tan Omega como Vincent es Caos. Su cuerpo es invencible aparentemente, y dice que se alegra de volver a verle. Es entonces cuando lo vemos.

Es el maldito Hojo.

Y eso a Vincent no le hizo ni puta gracia. Sobre todo cuando recuerda que le pegó un balazo en el pecho y luego lo usó para experimentos mientras estaba en coma.

Básicamente, tenía preparado el cuerpo de Weiss para meterse, pues es una vasija lo suficientemente fuerte (es un SOLDADO, y de los más fuertes) como para albergar el poder de Omega, y la primera vez que lo demuestra nos parte la cara con suma facilidad. Además de con esa risa aguda de las narices. Pero eso no es suficiente. Vincent comienza a canalizar la fuerza de Caos, y logra un estado aumentado capaz de plantarle cara a Weiss-Hojo. Instante ultra instinto, y en una pelea muy ajustada, conseguimos pararle los pies. Lo suficiente para que Nero, que aparentemente aún no estaba muerto por alojarse en el cuerpo de Weiss de strangis, consigue echar a Hojo de su hermano, y matarlo de una vez por todas.

 

 

 

 

 

 

¿Hojo muerto todos contentos no? Que va, el tío este sigue queriendo ser un genocida de narices. Weiss y Nero, ahora uno, se desvanecen en la corriente vital, y eso causa que te atraviese a ti también. Cortamos a una escena con Midgar de fondo, donde de la corriente vital se materializa el Arma definitiva, Omega. Dentro de el, la corriente fuerza a Caos hacia fuera, y nos lanza a una distancia, ya transformados.

Un escudo gigante no nos permite acercarnos, así que con nuestra Pena de Muerte recién invocada, y la ayuda de Shelke, que nos ayuda a recuperar la protomateria de dentro de Omega, nos armamos de valor y de poder para el tramo final. Poco a poco, y ya transformados en Caos, avanzamos destruyendo las numerosas defensas de Omega, hasta que por fin la WRO cumple su misión y destruye los reactores.

 

 

 

 

 

Escudo caído, nos metemos dentro de Omega. El objetivo es la cabeza, así que como si de un nivel entero se tratara, vamos atravesando todos los obstáculos hasta introducirnos en su mismo núcleo, el cual curiosamente me da vibras de Shin por dentro, el de Final Fantasy X. Abrimos el núcleo y… sorpresa. Weiss. Incluso en nuestro super estado, estamos igualados. Al menos, hasta que invoca una especie de mini Omega que puede controlar, que ya por fin si cuenta como jefe final. Un tío más duro como un muro después, y con el golpe final, conseguimos lo imposible, derrotar a Omega Weiss.

 

 

 

 

 

Afuera podemos ver como aun así Omega trata de activarse, y salir del planeta para llevarse toda la vida consigo, pero Vincent dice «Nuh uh», vuela más alto que ella, frena, y cae a todísima pastilla, destruyendo el Arma por completo, y aparentemente a sí mismo en el proceso. El día está salvado, la amenaza ha sido neutralizada, ¿pero a qué costo?

Avanzamos una semana. La corriente vital ha vuelto a su flujo, el grupo (¡Y Red XIII!) desde el séptimo cielo sigue buscando a Vincent porque saben que no está muerto. Cortamos para aparecer de repente en la cueva donde se encuentra Lucrecia cristalizada. Vincent habla con ella, y por fin, con el corazón libre de carga y su mente sana, sale revitalizado. Shelke le encuentra en la salida, diciendo que no sabe por qué los demás la mandaron a buscarle, pero que se alegra. Y con esto y un bizcocho:

 

 

 

 

Al Final Fantasy VII: Dirge of Cerberus.

 

Fin.

 

 

La Dirga del Cerbero.

 

Después de un buen descanso en la vida real tras todo ese troncho que os acabo de escribir,  procedo a contaros mi experiencia con el juego, y toda la pesca. Lo usual, ¿sabéis? De hecho me he pillado unas Papadelta y una cocacolita para haceros la mejor reseña del mundo mundial, probablemente la única en su estirpe de por lo menos hace 15 años.

Me complace anunciar que con este es el quinto (¿Creo?) Final Fantasy que me paso, incluso siendo un spin off. Es extraño, porque a más que me paso, más alienígena me resulta la saga. Dirge of Cerberus es un ejemplo excelente, pues es el equivalente a que Ratchet de Ratchet y Clank se quedara embarazado de Sora de Kingdom Hearts, y pariera este juego. La sensación de estar jugando a esto es extraña porque si, mola mogollón ser Vicencio pero a veces me acuerdo de que es un AJRPG, y que eso conlleva cosas tales como pero no limitadas a:

  • Enemigos siendo esponjas.
  • Daño desbalanceado.
  • Estadísticas.
  • Movimiento extraño.

 

Que luego eh, el juego tiene cosas muy buenas, pero no se si es porque he jugado la versión última o que pero hay cosas que se notan de verdadero culo.

Dejadme que os hable primero de este tipo de cosas, porque si me quejo primero y lo alabo luego, se nos queda mejor sabor de boca en general, creo yo. Además, tengo aquí una señora lista apuntada en el Notepad++ (Si no lo usáis no sois de fiar) para no perderme.

 

La Queja del Cerbero.

 

Buenooooo. Os tengo aquí una buena lista, así que vamos punto por punto. De hecho, hagámoslo algo más dinámico para entretenimiento de todos.

 

Nomurada de manual.

A ver. Yo no soy guionista, pero creo que de 12 horas de media de juego nos tiremos 5 en escenas sobre recuerdos me parece ya tal. Esto es una queja absolutamente subjetiva, me pone de mala leche el cliché de personaje amnésico cuando sobre todo su pasado o parte de el ya ha sido explorado en otra entrega. Por una parte pretende que hayas jugado el FF7, y por otra que no te acuerdes de el, no comprendo. Y ya os digo, que cada cosa rara que pase viajemos 30 años al pasado que si balearon a Vincent, que si está en el tanque recuperándose que si están experimentando con el, que si Lucrecia pasa de su culo, que si Lucrecia le tiene aprecio visible. Al rato cansa. Antes prefiero que me lo hubieras puesto en textos opcionales como los informes Omega que esto, la verdad.

 

Alivios cómicos, y clichés.

Tío, adoro a Yuffie. Lo que no adoro es que el 90% de su tiempo en pantalla se la pase siendo una inútil cómica en vez de aparentar ser más lo que es, que es una de las heroínas de la guerra de Jenova. Mira, es más. Cait Sith es un ejemplo dentro del propio juego que enseña como sí que saben hacer un personaje gracioso. Pero Yuffie hace el ridículo, rompe mucho la tensión de los momentos y se siente como un «Hey, ¿y si ponemos a Yuffie que es la niña mona como un poco de reclamo para los fanses?» desde aquí, cosa que no habría pasado si hubiera sido un Do not steal OC character porque al menos no tendríamos trasfondo de que ha madurado en, yo que se, Advent Children, como para volver a tener 3 neuronas conectadas funcionales.

 

 

 

 

Esquívame esta, crack.

El movimiento. En fin, yo que se. Vincent se mueve menos que yo en la boda de mi hermano. Se supone que el pibe puede saltar edificios y tal y aquí pega un saltito al lado cuando esquiva que hace que te comas el ataque por igual. Aparentemente en la versión japonesa y americana del juego, Vincent rodaba, lo cual le daba más frames de invulnerabilidad y también le hacía recorrer más distancia. En mi versión, totalmente inútil. También le añadieron un doble salto pero el mapa no estaba preparado para ello, así que realmente si no lo saltabas de uno, saltarlo de dos iba a darte el mismo resultado. Además, muchas veces sientes que ni en cobertura paran de darte, y claro miro eso, miro el FF7 Remake y digo nos han jodido, como es un RPG pues son hitscan y te dan sí o sí.

 

Itemización nula.

Un Final Fantasy donde no hay ni un solo estado alterado es raro de cojones, ya te lo digo yo. Y por culpa de eso (entre otras cosas) el juego acaba a veces muy pero que muy plano. Hay hasta cierto punto una variedad de enemigos que no cuadra con la variedad de cosas que te pueden hacer, más que simple y llanamente daño. Obviamente cosas como una aguja dorada no, porque no hay fiesta que te quite ese mal, pero veneno, mudez, ceguera o incluso furia hubieran sido un añadido muy agradable junto con sus respectivas mecánicas. Además, en objetos lo que tienes es curas, magia, la cola de fenix y el rompelímite, ya estaría. Muy pero que muy escaso para algo que le hubiera dado un toque más picante a un gameplay que por naturaleza es bastante repetitivo.

 

 

 

 

¿Diversidad? Ni que fuera un juego del DEI.

En un mundo tan lleno de vida y tan diverso como el planeta de Final Fantasy VII, que tan solo haya como cinco enemigos que no sean Deepground o Shinra me pone un poco de mala leche. Una cosa es centrarte en que es un ejercito enemigo con sus tropas, pero incluso dentro de ahí podrían haber cogido tantos enemigos diferentes, literalmente el disco 1 de FFVII tiene tantísimos enemigos en Midgar de los que escoger que bueno. Nos encontramos más bien a soldado 1, soldado 1 pero más fuerte, perro raro, soldado lanzacohetes, soldado espada, francotirador y soldado escudo. No es que te pida 200 enemigos diferentes, pero si que explores tu propio universo algo más.

 

La miel en los labios.

Tanto personaje conocido, y tan solo controlamos a Cait Sith en una parte que dura, bien jugada, dos minutos. Un combate de arena con Cloud o Tifa, o un nivel con la aeronave de Cid hubiera sido muy refrescante en el desierto que es el método general de juego, pero no, el juego es por y para Vicente. Ni siquiera para contenido extra, ¿eh? Vaya sosainas son los de Square Enix. Me alegro de que aprendieran de ello con Kingdom Hearts 3.

 

Rendimiento terrible.

Ah, el conocido sufrimiento de la PS2 no es algo nuevo para mi, ni para nadie a estas alturas. Sufre precisamente de ser de los últimos juegos de la generación, que quizás incluso conociendo el hardware fue más ambicioso de la cuenta. ¿Quizás se pensó en su día más bien para PS3? Mucha bajada de velocidad, errores gráficos de distancia de dibujado… No lo se, unas cosas muy raras que a esas alturas de las consolas solo pasaba con los ports, cosa que este no era. Raro raro. Luego hablaré esta parte más en detalle cuando no me esté quejando, pero en lo que respecta a funcionamiento, tiramos a regulero.

 

Contenido extra, extra falto.

Se suponía que este juego tenía una parte de multijugador. Si si, no es coña. Un shooter en tercera persona multiplayer e imagino que con funcionalidad online. Tenía hasta su propia historia que expandía sobre la jerarquía de Deepground, los experimentos que llevaban a cabo en sus laboratorios usando a sus soldados, una vaina loca. Bueno pues no lo he probado. No porque esté muerto el online, que seguro de tenerlo alguien lo ha mantenido vivo con PSRewired y toda la pesca. Sino porque en la versión que yo he jugado, la última en salir al mercado, se ha eliminado por completo. Eso está feo de narices, no os voy a mentir.

 

La curva exponencial de dificultad.

Incluso en dificultad media, es un juego duro de pelotas por varios factores, tales como pero no limitados a:

  • El escalado de vida de enemigos.
  • La absoluta cantidad de ellos en pantalla.
  • Los pocos objetos que Vincent puede llevar, y lo caros que son algunos.
  • Las armas se quedan atrás en daño muy rápido si no estás constantemente mejorándolas.
  • Cosa que cuesta, porque los giles no son abundantes.
  • El posicionamiento de los soldados.
  • Trampas y similares que fácilmente te dejan a mitad de vida.

 

 

 

 

 

Bueno, yo creo que ya me he quejado bastante, aunque si queréis sigo.

¿Queréis que siga?

(Se escucha un «Nooooooo» de fondo en la hueca cabeza de Proxy.)

Vale vale, hablemos de lo que sí me gustó.

 

La Dirga de la Alabanza.

Que la larga retahíla de sugerencias que he soltado hasta ahora no os aleje de la verdad,  la cual es que me ha parecido un juego muy entretenido. A ver si, es cierto que soy algo más flexible cuando hablamos del universo de Final Fantasy VII, pero mis palabras las lleva un viento de la verdad imparable. Ser un hombre de 1’84, con una capa que parece tener vida propia, one liners, y una pistola más grande que mi cabeza es, objetivamente, guay. Como también es guay que puedas tu solo bajarte un ejercito entero sin que realmente te pase nada malo. Aquí no tenemos un camino del héroe, tenemos la maquina de matar que sufre alguna debilidad momentánea, pero el resto del tiempo es imbatible.

Su estética ayuda un montón. Una fusión de lo gótico con lo tecnológico muy brillante, unida a una calidad gráfica en la PS2 excelente, da un juego realmente bonito de ver. Explico aquí lo de antes. Se nota que es un juego en el techo técnico de la consola, precioso de admirar, pero que incluso conociendo la consola bien y teniendo experiencia con otros juegos en la plataforma, se ve que se pasó de tirada. Quizás bien debería haber salido para la PS3, pero me temo que habríamos tenido uno de esos juegos de inicio de generación que ni fu ni fa, ni en apartado técnico ni en apartado estético, así que hasta cierto punto tolero su mal rendimiento por lo bien que luce. Como siempre, Nomura con su diseño de personajes excelente, que casa genial con la dirección artística general del juego.

 

 

 

 

La power fantasy del juego es, por norma general, aceptable tirando a buena. Si consigues los giles y mejoras las armas, el juego mejora considerablemente.

¿Yo? Yo hice trampas. Tengo una edad y tiempo limitado, no me voy a poner 5 horas (otra vez como en el FF4) a matar enemigos para los giles de final de fase. Pasas fácilmente a correr y disparar por tu vida a «Aquí soy el protagonista, si te miro estás muerto«. Hace algo muy gracioso que me recuerda a la espada de madera en Ninja Gaiden Black: En Edge encuentras una pistola de juguete que puedes vender por 10 giles si no recuerdo mal. Si la mantienes hasta el capítulo 8, el juego te da la opción de gastarte una cantidad ingente de giles para mejorarla al arma definitiva, tan solo superada por Pena de Muerte. Una pistola con un cargador de balas de un total de 99 unidades que fácilmente puede oneshotear a gran parte del elenco de enemigos básicos.

El tema de la economía de giles y de experiencia del juego si que es flojo, avocando por repetición para si quiera poder permitirte las mejoras intermedias-altas de las armas, pero como por poder, puedes ignorar eso a base de simplemente pegar más tiempo a los enemigos. El juego, lo que es dejarse, se deja. Y se agradece. Al final tampoco estamos hablando de un juego super profundo con mecánicas dependientes de otras mecánicas, estamos hablando de que si ves a un enemigo le encañonas como si de una novela de Arturo Pérez Reverte se tratara.

Es también bueno, aunque a mi no se me den bien, la cantidad de misiones extra que ofrece el juego una vez lo has completado por primera vez. Yo hice una y salí vivo de milagro, así que puedo imaginar que para los hardcoretas esto es un caramelito bien dado. En teoría completándolas desbloqueas el visor de personajes, de música y arte del juego, pero no le dediqué el tiempo suficiente por mi parte.

 

 

 

 

¿Sabéis qué me encanta también? Pues eso, que es entretenido. Incluso con el gameplay tan repetitivo que tiene, la adición de submisiones dentro de las de historia con objetivos a completar, la poca aunque influyente en el estilo de juego customización de las armas permite que decidas cómo abordas cada situación de enemigos, y por norma general la puntería es certera, dando un muy buen sentimiento en llenar a alguien de plomo, o en disparar con una torreta durante 5 minutos de reloj porque no paran de venir helicópteros.

Es un juego de 7 fácil, pero no más, no nos pasemos.

 

¿Qué opina la gente?

Lo único que puedo decirte es que yo me lo pasé por las escenas de Vincent con Yuffie y que me resultó un dolor jugar a un shooter en PS2 (un shooter… con MANDOO??)
Pero que al final del día me encantó.ChibiYoru

Es como si una persona intentase recrear un 3rd Person Shooter a partir de leer una reseña de un párrafo donde la mitad de las palabras son onomatopeyas.
Es un juego de una linea temporal alternativa donde no existen ejemplos de como hacer las cosas. –Nat

Pero y lo guapo que está el revolver triple mortal de la super muerte. La mitad de las reviews del Dirge of Cerberus son de pringaos que no consideran lo mucho que mola Vincent. -Beiolos

El dirgas está muy de puta madre. -ElBoober

 

Os traigo contenido de calidad siempre, no dudéis al respecto ni un solo nanosegundo. Si x personas me ofrecen su opinión sincera al respecto, me agarraré a dichas opiniones como a un clavo ardiendo.

 

¿Qué opina Proxy?

La verdad es que tal y con lo que me gusta el universo que se montó alrededor de Final Fantasy VII, me meto cualquier cosa referente a ello por el culo. Lo siento, podéis hacerme slut-shaming de que me guste la fantasía final séptima. En otras circunstancias os diría que esta historia viene sacada del culo para vender mercha o algo por el estilo, pero es cosa de Nojima, y parte de su plan. Tal es la cosa que con cada juego que sacaban iban añadiendo más a la bola y haciéndolo aun más profundo, pero con un cierto arte que no se ve nada a menudo. Para los que se pregunten si esto es siquiera canon, todo lo que hacen en Square Enix es canon. Los que sepan un poco del tema saben que hasta el puto Before Crisis de móviles Java es canon.

 

 

 

 

El juego es, hasta cierto punto, mediocre. Pero su narrativa, la acción y la ambientación lo rescatan de ese 5 a ese 7 del que hablaba antes. Pero eso ya lo sabían en la compañía, porque también sabían que quién viniera a jugar esto vendría rebotado de Advent Children, o del propio FF7 original, y claro, eso ya salva las propias expectativas del mismo. Es también un juego que se nota con presupuesto, pues tiene doblaje al inglés, y el español es un idioma seleccionable para menús y subtítulos. Además, prácticamente no hay escenas estáticas, todos los personajes están muy bien animados y el mocap es de calidad.

Diría que si vienes por la historia, definitivamente el cómo se juegue el juego te va a dar un poco más igual, pero tienes que también apreciar que no es un completo festival de personajes que vuelven para dar fama, porque si no recuerdo mal no se menciona ni una sola vez a Aeris en todo el juego, lo cual me parece increíble. No tiene un techo alto donde puedas tu llegar y decir «domino el gameplay» porque no es ese tipo de juego, simplemente es de ir con estadísticas fuertes y disparar hasta que las cosas dejen de moverse.

Mi mayor queja con todo esto es el qué podría haber sido porque no me malentendáis, está hecho con cariño y se nota. Lo que pasa es que se quedó muy en la superficie, y no llega a la chicha. Explora y crece sobre la base ya impuesta de dónde ocurren los eventos, pero hasta ahí. Se siente que es una obra necesaria para entender todo lo que es Final Fantasy VII como conjunto, pero no por ello una obra que se preste a decir «buah, me ha flipado, voy a jugarlo tres veces más y recomendárselo a mis amigos». Incluso con lo que es el género que a estas alturas no era tan nicho, se siente como la oveja negra. No es que sea justo para el juego, pero habiendo salido Crisis Core en la PSP por esas fechas, entiendo que la gente mirara más bien para ese lado.

 

 

 

 

¿Yo? Yo soy el del meme aquel que dice «Wow, ¡dos tartas!». No voy a decir que no a más posibilidades de explorar el universo que me ponen delante, salvo que te llames Before Crisis o Ever Crisis, ahí si que no, lo siento mucho. Mientras escribía esto me dio por probar el segundo y no, definitivamente no.

Tiene una duración buena, una media de 12 horas. Sin embargo, algunas de las fases se sienten muy largas, haciendo un poco pesado cuando además cada dos pasos te salta una cinemática. A pesar de eso, en tres, cuatro tardes te lo has acabado y con la acción y tensión que da es algo digno de probar.

Mi último comentario al respecto del juego es que está gracioso para un par de findes, probadlo que no hace daño. Probablemente corra mejor en emulador que en una PS2, tomadlo por seguro.

 

¿Y ahora qué?

Ahora me toca preparar el siguiente juego, que no es más que un verdadero caso de estupor: American McGee’s Alice.

Llevo mucho tiempo queriendo darle a este juego y, aunque lo más probable es que no llegue a Hallownest digo a Halloween, si que tendremos algo más curioso y novedoso para Noviembre. Llevo tiempo queriendo meterme a más juegos algo raros o poco comunes de la época, porque hasta ahora he jugado a cosas en general conocidas.

Hablando brevemente de Hallownest, me pasé el Silson y sí, no era tan complicado. Sois una panda de quejicas.

Bueno eso, mi ordenador ya está funcionando correctamente, y estoy con un teclado nuevo (Keychron K3 Max) probando a ver qué tal escribo las reseñas ahora. Me noto bastante suelto con este, y hace menos ruido lo cual no molesta a Chori cuando empiezo a escribir a las 8 de la mañana cuando ficho. Es portable y con bluetooth, así que me lo llevaré a alguna cafetería para así potenciar más la pinta de hipster que llevo. De aquí a dos años me veis con un Mac haciendo exactamente lo mismo, salvo por lo de llevar camisa de leñador. Antes por encima de mi frío y desecado cadáver.

Volviendo a lo de antes, eso no quiere decir que de ahora en adelante tan solo hablaré de juegos raros de pelotas escondidos tras las baldas de algún coleccionista grasiento, pero si que me alejaré tan repetidamente de títulos más vendidos. Rule of Rose no, eso caca.

Bueno eso, nos vemos probablemente en Noviembre con Alice, servidor se va a echar una siesta antes de jugar y a ver qué buenas nuevas nos trae el mundo. Manteneos a salvo, bebed mucha agüita, decidle a la gente importante en vuestra vida que la queréis y bajo ningún concepto vayáis a ver Tron: Ares.

 

 

 

Las fotos de la entrada están cogidas de este video, por cierto. Agradecido al autor (y a los autores) que me permiten recabar las capturas para acompañar la escritura.

También te puede interesar...

Lo del OSSC ya tal.

¿Os he explicado alguna vez que la tecnología no se me da muy bien? Parece contraproducente porque cacharreo más de 16 consolas, ordenadores y similares,

Leer más »
string(0) ""